Wilko Johnson: Un ave fénix

Tan sólo hace unos días descubría el cartel para el festival de blues de Cazorla. El cartel está encabezado por el fabuloso Wilko Johnson, algo no me cuadraba en ello. El último recuerdo que tenía sobre este mago de la guitarra era de enero de 2013 cuando anunció que había sido diagnosticado con un cáncer de páncreas terminal.

¿Cómo es posible entonces que en verano de 2015 sea cabeza de cartel de uno de los festivales de blues más reputados del país?, me pregunté.

Mi primera reacción fue pensar que debía de ser un homenaje a él, probablemente algunos de sus amigos habrían decidido juntarse y adoptar su nombre para homenajearle en uno de esos mal llamados “tributos” (que yo sepa tributar es otra cosa y aquí en España sólo lo hacen los pobres, pero esa es otra cuestión).

Movido por la curiosidad, decidí investigar un poco y averiguar si sería el mismísimo Wilko Johnson quien estaría sobre el escenario el próximo mes de julio o si por lo contrario, el bueno de Wilko, ya había sucumbido al cáncer terminal que sufría desde el 2013.

La historia que encontré es digna de ser contada, pero antes me gustaría presentar de forma breve, para aquellos que anden despistados, a Wilko Johnson.

John Wilkinson, natural de Inglaterra y más conocido como Wilko Johnson es un compositor y guitarrista británico de rock, con claras tendencias hacia el blues, el punk y el pop.

Probablemente Wilko no es uno de los guitarristas más famosos, sin embargo su influencia en la música actual ha sido muy importante.

Tiene un estilo muy peculiar. Siendo zurdo, toca como si fuera diestro (esto no es algo demasiado extraño para un guitarrista zurdo), pero además interpreta sin púa, lo que le permite llevar el ritmo y los solos al mismo tiempo, el propio Johnson atribuye estas características de su ténica a haber pasado multitud de horas intentando imitar el estilo de uno de sus ídolos, Mick Green, el que fuera líder de los Johnny Kidd and The Pirates. Las contorsiones y sus movimientos bruscos durante los solos, y sobretodo sus potentes riffs cargados de energía hacen sin duda del estilo de Wilko Johnson uno de los más reconocibles: En ocasiones llega a dar la impresión de que están sonando dos guitarras al mismo tiempo.

Tras unos primeros años tocando en bandas locales, Wilko, junto con el cantante Lee Brilleaux, el bajista John B. Sparks y el baterista John Martin forma el grupo Dr. Feelgood (que traducido literalmente significa Dr. sentirse bien o Dr. Me siento bien, pero que traducido desde el argot británico hace referencia a la heroína). Johnson, desde su guitarra, pronto se erigiría como líder de la banda, llegando los mayores éxitos del grupo con su disco Stupidity grabado en directo.

En 1977, momento de mayor éxito de la banda, decide abandonar Dr. Feelgood dadas las diferencias suscitadas tras la selección de temas del disco Sneakin’ Suspicion. Así comenzó su carrera en solitario, formando parte y liderando distintos grupos. Oficialmente Wilko Johnson nunca bajó de los escenarios, aunque a partir del año 2000 espació algo más sus conciertos.

En el año 2013, en plena gira, la terrible noticia de su cáncer de páncreas llega a su vida. El cáncer es terminal y los médicos no dan esperanza de que sea curable. Según los especialistas la quimioterapia sí podría alargar algo su vida, pero nunca llegaría a salvarla. Wilko, tras una profunda reflexión y en un acto de valentía, acepta su inminente muerte, rechaza la quimioterapia y decide morir haciendo lo que más le gusta: rasgar las cuerdas de su guitarra.

Su gira continúa mientras él, sin desdibujarse, espera el momento en que la muerte lo baje del escenario. La noticia de su cáncer tuvo una gran repercusión, grandes artistas mostraron su pesar y apoyaron al que fuera líder de los Feelgood, mucha gente alabó su decisión de seguir hasta el último suspiro pegado a su guitarra. Uno de ellos fue Roger Daltrey vocalista de los Who.

Roger y Wilko coincidieron en el año 2010 durante una gala, momento que ambos aprovecharon para establecer una amistad basada en la admiración compartida que ambos sentían por Mick Green y sus Johnny Kidd and The Pirates, quien había muerto tan sólo unos meses antes. En aquella ocasión ambos mostraron su deseo de grabar un disco conjunto.

Pocas semanas después de anunciar su cáncer y coincidiendo con el final de la gira mundial de los Who, Johnson, conocedor de su limitado tiempo, recordó a Daltrey lo acordado en aquella gala. La respuesta de Daltrey fue afirmativa, según las propias palabras de Johnson: “Roger Jumped up and said, let’s do it! (Roger saltó y dijo, ¡hagámoslo!)”.

El disco se grabó en apenas siete días, consta de diez canciones de Wilko Johnson y una versión de la canción Can you please crawl out your window? de su admirado Bob Dylan. El álbum sería titulado I am going back home (Estoy volviendo a casa), definitivamente era un disco de despedida y su título no parece casualidad. El mismo Johnson dijo: “Nunca creí que vería publicado el álbum, mi tiempo se agotaba y pensaba que aquella grabación sería mi último trabajo antes de morir”.

Sin embargo, las canciones de I am going back home no sonaban a despedida, muy al contrario es un disco vital, lleno de fuerza, con un vigor y una viveza descomunal. Así sonaba la canción homónima al disco en colaboración con Daltrey:

El virtuosismo de Wilko en su guitarra se acentuaba y su vitalidad desde luego no era la propia de una persona que vuelve a casa. Quizás, todo ello fuese consecuencia de su decisión, de la muestra de madurez en el momento de aceptar su propia muerte (asignatura pendiente de la mayoría de seres humanos). Johnson terminó su gira, grabó su disco en colaboración con Daltrey y prosiguió sobre los escenarios ofreciendo conciertos. Tranquilo, consciente de su destino ya escrito, pero vivo.

Un día, cuenta Wilko Johnson, recibió una llamada inesperada, le llamaba un médico de Cambridge quien le dijo: “Algo raro le está pasando, usted ya debería estar muerto” el cáncer se estaba desarrollando de un modo extraño dentro del cuerpo de Wilko.

El Doctor ofreció al cantante británico un tratamiento que podría dar resultado, el cual incluía cirugía, todo aquello suponía un tremendo vuelco para él que no entendía nada. De este modo afirmaba que cuando le propusieron operarse pensó “¿qué están diciendo?, ¿pueden darme dos o tres meses más de vida?”, pero la realidad era bien distinta, los médicos dijeron que podían quitarle el tumor y eso fue exactamente lo que hicieron.

La operación duró más de 11 horas, en la que le extrajeron parte de su sistema digestivo. El tumor pesó tres kilos “¡eso es casi el peso de un bebé!” bromeaba meses después en una entrevista el bueno de Johnson. Tras su intervención y el periodo de recuperación Wilko Johnson daba una emotiva y feliz rueda de prensa donde anunciaría que estaba libre de cáncer.

Esta es la entrañable historia de Wilko Johnson, un genio de la guitarra y un ave fénix que renació sobre los escenarios. Así que si tienen la oportunidad, no dejen de ir al festival de blues de Cazorla, donde podrán disfrutarle en directo.

“Ellos me curaron. Esto es tan raro y extraño que es difícil lidiar con ello en mi cabeza. Ahora, estoy gradualmente haciéndome a la idea de que mi muerte no es inminente, de que voy a seguir viviendo”. Wilko Johnson.

Wilko Johnson: Un ave fénix

Andrés Vella

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2 Respuestas

  1. Andrés dice:

    Tú sí que eres grande señor!!

    Gracias por seguir educándome musicalmente.

    PD. Tenemos pendiente un anillo.

  2. Nacho Cidraque dice:

    Plas plas plas. Qué decir de Wilko que no se haya dicho ya. Grande entre grandes, el pub rockero más grande de siempre. No se concibe a Paul Weller y sus The Jam sin esos primeros disco del Doctor. El disco con Daltrey es canela fina, pero da rabia que la gente no hable de su carrera en solitario. Escuchen su primero en solitario, “Ice on the motorway”. Vale, no cantará demasiado bien, pero es un discarrazo.

    P.D: No me creo que el tumor pesara tres kilos ni de coña, digamos uno y poco y aún así es increíble que esté vivo.

    P.D2: La versión que hacen de Bob mola, pero a mí (como siempre) me pone mas la de Hendrix.

    Saludos Wilkonistas.

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