Monedero y Anguita frente a frente

En pleno aniversario de la II República, los profesores Juan Carlos Monedero (Podemos) y Julio Anguita (IU), estuvieron debatiendo sobre el papel a desempeñar por la izquierda en Europa ante 400 personas en la Universidad de Córdoba.

El animado coloquio, que duró casi tres horas, empezó con el ex coordinador general de Izquierda Unida partiendo de la definición de Europa que hizo Victor Hugo.

Las dos Europas

Anguita diferencia entre dos Europas, aquélla oficial de los discursos, que incluía una dimensión social, frente a esa otra de los poderes y los gobiernos, donde se creó el Acta Única Europea y donde se potencia lo monetario en detrimento de lo social. El tratado de Maastrich queda retratado durante esta primera parte del discurso como “un monumento al cómo no se debe construir Europa”, señalando que se centró únicamente en la convergencia de presupuestos, olvidando por completo el ámbito social que fue establecido en la “Europa oficial de los discursos”.

La situación actual europea prosigue el califa de Córdoba, “no es otra cosa que una impostura que hay que desmontar”. El ponente se pregunta “¿A qué llamamos Europa?” y concluye afirmando que “esta Europa no se corresponde con la idea primigenia que nos vendieron en los 90”.

¿Qué es la Izquierda?

Resuelta la primera cuestión, Anguita diserta sobre el concepto de izquierda, para el ex alcalde de Córdoba “la Izquierda es al mismo tiempo afirmación y negación. Afirmación de los derechos humanos, de la justicia social y negación del orden vigente”. Desde su particular visión enfatiza que “están atados al criticismo permanente, puesto que siempre se puede mejorar desde una perspectiva de izquierdas”.

En esta segunda parte de su primera intervención Anguita se extiende un poco más y se ayuda de conceptos como la economía o la democracia para construir su concepto.

El político jubilado continúa su discurso hablando de la trinidad capitalista que está formada “por el mercado, la competitividad y el crecimiento sostenido”, no confundir con sostenible, Anguita aquí se refiere a la defensa del crecimiento ante todo y por encima de todo.

“La izquierda no puede aceptar todo esto; es más, tiene que darle órdenes a la economía, debe estar al servicio de lo que se diga, debe ser un instrumento que los gobernantes usen y no como está pasando ahora, que es todo lo contrario, la economía da órdenes a los gobernantes, usándolos a su antojo”.

El ex coordinador de IU alude a la democracia, “me río yo de los que se llenan la boca en los platós de televisión cada cuatro años, diciendo: ha llegado el momento del acto democrático. ¡No señor!, el acto del voto en sí no es la democracia, el votar debe ser la culminación del acto democrático que tiene que estar caracterizado por la participación continua”.

En la dictadura franquista –prosigue– se votaba, se llevaron a cabo hasta tres referendos y los medios aseguraron que la participación había sido del “103%”, bromea Anguita mientras el auditorio rompe en aplausos.

TTIP

El conferenciante aprovecha el final de su primera intervención para hacer referencia a ese tratado de libre comercio que propone EEUU y que los países miembro de la Unión Europea (incluido España) están negociando en secreto, más conocido como TTIP y que nosotros hace ya algunas semanas trajimos a nuestro blog en forma de charla con el experto Alberto Martínez.

Julio asevera que “la pequeña y mediana empresa pueden ir temblando. Si finalmente se firma tal acuerdo estarán perdidos”. Este acuerdo significa que el control judicial lo tendrán las propias empresas puesto que los jueces que habrá en los juicios serán propios representantes de las multinacionales, o gente muy afín a ellas. Además Anguita muestra su descontento ante el modo en el que las negociaciones se están llevando a cabo: “Sólo permitiendo a los eurodiputados la consulta del texto durante una hora”.

Al mismo tiempo, recuerda que PP y PSOE rechazaron la propuesta de Alberto Garzón para someter a referendo la firma de dicho tratado que “se está negociando bajo secreto y cuyo acceso está siendo restringido”.

Tanto Anguita como Monedero aseguran que la firma del TTIP supondría “el fin de la democracia”.

La lucha contra el relato

Por su parte, Juan Carlos Monedero aprovecha su primer turno de palabra para hablar sobre “la lucha contra el relato” puesto que una cosa son los hechos y otra cosa son los relatos que nos llegan, como ejemplo nombra la instauración de la democracia y la transición, cuyos responsables no fueron “ni Franco, ni el Rey”. El secretario de proceso constituyente y programa de Podemos aseguraba que “las luchas del ayer, son los derechos de hoy, y las luchas de hoy serán los derechos del mañana”.

Reforma del artículo 135

Además aprovecha su turno de palabra para hablar de la reforma del artículo número 135 de la Constitución que “dinamita directamente el artículo 1 entre otros”. La Constitución no se toca, no se puede tocar, “hasta que nos llega una carta de Europa” donde nos recomiendan (mejor dicho, imponen) que tenemos que cambiarla “y entonces se cambia” y no pasa nada.

Monedero enfatizó la necesidad de la desaparición del término “Izquierda”. El cual según su opinión debe ser sustituido por otro. Anguita y Monedero volverían más adelante sobre este punto, llegando a invitarse mutuamente a debatir sobre el tema en futuras ocasiones.

Consecuencias para los progresistas tras la caída del muro de Berlín.

Anguita no se rasga las vestiduras a la hora hablar de la Unión Soviética, “de sus fallos y de sus horrores, que los hubo y muchos”, aunque también reconoce aciertos, indicando que “la existencia de los soviéticos impidió la barbarie que el capital está haciendo hoy día. Los poderes del capital cuando estaban los soviéticos no se atrevían a hacer lo que están haciendo ahora, y si ellos no hubiesen caído, hoy no estaríamos como estamos” dijo en un discurso que a pocos dejó indiferentes.

Señala la utopía de 1989 y critica duramente “las bondades de la esperada socialdemocracia que apareció tras la caída del muro de Berlín”, que se autoproclamó como la salvadora, pero que en última instancia “permitió los avances del neoliberalismo que hoy nos aplasta”. Dedica algunas de sus palabras a personajes como Tony Blair, “que vendía esos conceptos de progreso y competitividad” que a la postre formaron parte de la ya mencionada trinidad capitalista.

El califa de Córdoba continúa y alude a Monedero con la mirada mientras habla de “la necesidad de la izquierda de seguir siendo fiel a sus principios independientemente de las siglas”. Anguita trata, una vez más (recuerde que él ya ha pedido esto en otras ocasiones), de llamar a la izquierda a la unión, a la convergencia, a un entendimiento más allá de los partidos políticos: “Los partidos pueden cambiar, cuando un partido no funciona, se cambia, se cambia él mismo o se cambia por otro”.

Monedero por su parte insiste una vez más en los relatos para señalar que “a veces parece que quien tumbó al III Reich fue el soldado Ryan o el desembarco de Normandía, todo eso es ficción, fueron los bolcheviques; eso es lo que nos han contado, pero no hay que confundir la historia, los hechos, con los relatos”.

Gramsci señalaba que entre lo viejo y lo nuevo se dan las crisis, lo viejo no termina de irse, de marcharse, mientras lo nuevo tampoco termina de llegar, “estamos justo en ese proceso ahora mismo” afirma Monedero antes de culpar a la globalización de la desaparición de la Unión Soviética.

Problemas, desventajas y fallos de la izquierda

Acto seguido el fundador de Podemos señala algunos de las grandes desventajas que ha tenido la izquierda, entre las que destaca “los problemas de conceptualización”.

En términos económicos, afirma que “no se pueden estatalizar todos los medios de producción” y en términos éticos, reconoce que “no se prestó atención a los problemas que no tenían que ver con la lucha de clases sociales”, poniendo como ejemplo el caso de la igualdad entre sexos, cuando “la izquierda olvidó luchar por esto”. También aprovecha para criticar el carácter paternalista del Estado, declarando que “delegar la política en los políticos ha sido nuestro mayor error” idea que comparte con Julio Anguita.

Monedero expone su análisis señalando “los problemas tras la época dorada de la socialdemocracia, que la derecha aprovechó y tanto”.

Comienza hablando de la mercantilización del mundo, “todo está mercantilizado: el amor, el sexo, el deporte, todos los ámbitos, cualquier cosa se puede comprar hoy día. Marx acertó, todo ha sucumbido al valor de las cosas”.

Asimismo, señala la precarización laboral, donde “los trabajadores nos hemos convertido en mercancías”. Somos una más y estamos al servicio de la oferta y de la demanda, no importa si eso supone no tener lo básico para vivir…“ahora al menor error pierdes tu trabajo y te toca volver a la casilla de inicio”.

El tercer problema al que hace referencia es “la desconexión urbana”. El mundo de la información y las tecnologías, mantiene Monedero, nos hace creernos más autónomos de lo que realmente somos, “el ser humano es un animal social y sin embargo ahora ya no sabemos quién es esa persona que vive encima nuestra”. (Véase A tonta prisa)

La conclusión de Monedero sustenta que “la derecha es quien gestiona el miedo. Hay que reinventar la izquierda arreglando los errores conceptuales cometidos. Necesitamos una ideología que nos ayude a enfrentarnos a la ideología de la injusticia, de la Iglesia, de la derecha en general. No se trata de recuperar lo antiguo”. El fundador de Podemos, quien ahora mira a Anguita, remarca: “se trata de reinventar la izquierda, de traer algo nuevo”.

El que fuera secretario general de Izquierda Unidad, responde “que no, que lo que hay que hacer es rescatar la fuente primitiva de la izquierda y adecuarla a nuestro tiempo”. En mi opinión, los dos hablan de algo muy parecido, aunque no coinciden en los términos conceptuales. Quizás esto es un fiel reflejo de porqué la izquierda está condenada a no terminar de entenderse.

Los mercados y su opresión al poder político. El problema del euro.

Anguita, como durante todo el coloquio, responde primero. Lo hace dibujando con su discurso la situación actual en Europa, señalando que “ningún economista, ningún partido, ni nadie, puede arreglar esto, sólo la pontenciación de la creación de redes. Éste es el único modo de dañar al sistema, hay que crear una economía alternativa que vaya generando conciencia. El proceso empieza por uno mismo, es un camino largo y arduo que por supuesto no nos excluye de la implicación política”.

La gran estafa –continúa– fue el vótame, que yo resuelvo el problema. Ése ha sido nuestro mayor fallo, nos desentendimos de la política. Aquí, Anguita, coincide con Monedero y ofrece como alternativa a esa frase “Vótame, y quédate conmigo, apoyándome”.

Julio invita a Monedero a hablar sobre el problema del euro, del cual dice que “hay que atajarlo de una pajolera vez”, el de Podemos cogería el guante en su siguiente intervención.

Anguita habla del cambio, asegura que “la lucha debe ser global, no sólo basta con cambiar el gobierno. Para hacer los cambios el gobierno necesita al pueblo llenando las plazas, porque si no, no nos van a dejar”. Se necesita a la gente en las plazas. “No existe gobierno alguno que pueda acometer el cambio por ellos mismos.” en este momento un exaltado Anguita lanza una dura crítica a los intelectuales, reprochándoles “¿dónde estáis? ¿dónde estáis que no se os ve, ni se os oye? ¿dónde puñetas estáis?”.

El turno vuelve a Monedero quien sostiene que la solución pasa por elementos de conciencia, “no hay que delegar funciones en la política”.

Y sorprendentemente plantea que él mismo tiene la duda de ¿qué es más rentable? “volver a la intelectualidad y escribir más o permanecer donde estoy, ¿dónde soy más útil?” se pregunta Monedero, que a mi juicio se abre una posible puerta de salida de la política tras el deterioro que su imagen ha sufrido durante los últimos meses, en parte generada por la presión mediática y en parte debido a su supuesto despiste con hacienda.

Monedero, respondiendo ya directamente a la pregunta formulada, y al mismo tiempo recogiendo el guante que Anguita le había lanzado con anterioridad termina así: “Para enfrentar a los mercados hacen falta decisiones políticas, pero solos no podemos. Es hora de que nos unamos los países del sur de Europa que tenemos otras necesidades, no se trata de salir del euro solos, se trata de crear una nueva Europa con aquellos países que tengan nuestras mismas necesidades”.

Valores en los que debe basarse el sistema que sustituya al capitalismo

Anguita responde: “el capitalismo se basa en la competencia, caiga quien caiga”. Y prosigue: “cualquier sistema que lo sustituya debe estar basado en la racionalidad” que según la opinión del ex alcalde de Córdoba no es otra cosa que la austeridad. En este momento Anguita se preocupa de diferenciar su concepto de austeridad del de Rajoy remarcando: “pero no lo que hace Rajoy, eso no es austeridad, eso es recortar”. El ex coordinador de IU se declara amante de la palabra austeridad que significa “vivir con lo necesario, vivir con dignidad”.

Monedero responde en sintonía: “frente a la competencia, tenemos las ideas de complementaridad e incentivación sobre algunos derechos que todo ser humano debe disfrutar” y continúa así: “El mercado, a menudo, no garantiza ninguno de esos derechos, por eso el estado debe cuidar de ellos”.

El papel de la derecha en Europa, ¿hay una derecha honesta?

En esta ocasión Monedero responde primero, se adelanta por tanto al Califa de Córdoba, delatando sus ganas de responder a la pregunta. Monedero comienza insistiendo en que “las ideologías tradicionales están agotadas” y se reitera en el “no hay izquierda o derecha, ahora debe haber algo más que la identificación tradicional con los partidos”. Pero pronto su discurso se torna y habla de la derecha en el siguiente tono: “la derecha no puede ser honesta, ¿Puede haber un nazi honesto? Pues no. ¿Puede haber gente honesta que votó al partido nazi? Pues claro. Tenemos que hacer un trabajo muy importante de discusión para que la gente decente no vote ni al partido nazi ni al Partido Popular”. Y aquí Monedero insiste mucho, entre sonrisas eso sí, en que no estaba haciendo ninguna comparación entre el PP y el partido nazi.

Anguita, por tanto, de manera honorífica o por simple casualidad, tiene el último turno de palabra. Contesta la pregunta formulada diferenciando dos niveles dentro de la derecha, “uno, es la derecha como individuo, la derecha representada por personas” y el otro “la derecha como colectivo”.

Julio continua: “la derecha siempre ha sido partidaria del estatismo y se escuda en la naturaleza humana y en el pecado original para justificar dicho estatismo. Cuando nos ponemos en el nivel de las personas, en el nivel representado por cada individuo que es partidario de un bando u otro, podemos encontrar rufianes y gente estupenda tanto dentro de la izquierda, como dentro de la derecha”, pero la pregunta va dirigida claramente al otro nivel, al colectivo que representa la derecha, de este modo para finalizar Anguita argumenta que “el grupo conservador como teoría política es el cinismo”, un cinismo que sostiene leyes que ellos mismos no pueden defender, arguyendo que “la derecha defiende los grandes principios, pero los traiciona con la política económica. La izquierda no es así y si en algún momento cae en eso, en ese mismo momento deja de ser izquierda”.

Así es como terminaba un intenso y magnífico coloquio entre Julio Anguita y Juan Carlos Monedero que duró cerca de tres horas.

Andrés Vella

2 Respuestas

  1. Andrés dice:

    Gracias David, fue un trabajo bastante tediosos porque fue una charla muy densa, pero hice lo que pude, desde luego coincido contigo. Anguita clarividente, directo, llano, sincero…como siempre…Mondero bien, me gustó, pero por supuesto mucho más ambigüo, yo apostaría por el tema electoralista, por el discurso que a fin de cuentas ha optado podemos, no desentonar demasiado y nada de radicalismos, ¿inteligente? tal vez, pero electoralista también. En cualquier caso fue una charla muy muy interesante y disfruté mucho asistiendo. Gracias por leerme y gracias por comentarme, un beso!!

  2. Bravo compañero ! Muchas gracias por acercanos el coloquio a quienes no pudimos ir. Creo, sin embargo, que están más alejados de lo que parece. De hecho, Anguita habla de atacar nuestros derechos desde la izquierda y Monedero es mucho más ambiguo. Quizá porque estamos en año electoral y no quiere perder votos de centro o, y creo que es lo más probable, porque se deja algo llevar por el resultado por encima de todo (que es precisamente lo que le critica al capitalismo). Aunque lo entiendo, por otra parte. Pero es que menos de 5 contradicciones es dogmatismo. Por eso adoro dudar. Buen trabajo Andrew !!!!!

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