Los psicópatas que nos representan

Manía sin delirio, demencia semántica, locura moral, desorden psicopático, estado psicopático, inferioridad psicopática constitucional, personalidad psicopática… Éstos son algunos de los nombres que ha adquirido uno de los más inquietantes trastornos psicológicos, conocido comúnmente como psicopatía. Aunque el término correcto es Trastorno Antisocial de la Personalidad, lo frecuente es etiquetar de psicópata a alguna persona que quebranta alguna norma (habitualmente con un fuerte componente moral) de forma impune y sin aparente sentimiento de culpa o arrepentimiento.

Pero, ¿qué caracteriza a este trastorno? El famoso manual de diagnóstico DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) del que nos valemos psicólogos y psiquiatras, describe este trastorno en su quinta edición. En este manual encontramos una serie de criterios que, de ser cumplidos por alguien, podría diagnosticarse como poseedor de este trastorno;

Criterios para el diagnóstico de F60.2 Trastorno antisocial de la personalidad (301.7)

  • Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems:
    • fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención
    • deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer
    • impulsividad o incapacidad para planificar el futuro
    • irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones
    • despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás
    • irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas
    • falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros
  • El sujeto tiene al menos 18 años.
  • Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años.
  • El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco.

Anteriormente describo este trastorno como “inquietante”, ya que existen elementos del diagnóstico de este trastorno que hacen de él un constructo ambiguo. Si bien todos los trastornos que pertenecen al grupo de los denominados de Personalidad presentan una problemática similar, éste tiene unas peculiaridades que hacen de él un trastorno muy difícil de diagnosticar y no menos difícil de tratar. Empleando una terminología más médica que psicológica, podría decirse que este trastorno “no tiene cura”.

¿Cómo es un psicópata a simple vista? La respuesta más correcta sería: como cualquier persona. Es muy complicado identificar a un psicópata porque no tienen un patrón de conducta definido. Una persona puede ser psicópata sin matar y otra puede matar sin ser psicópata. En cuanto a inteligencia, existen discrepancias entre autores; algunos afirman que su cociente intelectual está por debajo de la media y otros afirman que está por encima.

Éste es, desde mi punto de vista, uno de los varios problemas para el diagnóstico, e incluso para la identificación de una persona con este trastorno. Si nos paramos a pensar, los datos de la inteligencia de los psicópatas nos lo dan los psicópatas que han sido diagnosticados, pero, ¿y los que no han sido diagnosticados? ¿no sería probable que los que han sido capaces de pasar desapercibidos tengan un cociente intelectual superior? Y dicho sea de paso, la actual concepción de inteligencia que se tiene desde las ciencias humanas deja mucho que desear en cuanto a operatividad y representatividad, debido a que el instrumento más usado para medir la inteligencia es la Escala Wechsler de Inteligencia para Adultos, más conocida como WAIS. En esta escala, la inteligencia se mide a través de una batería de items agrupados en dos bloques que definen dos tipos de inteligencia: la verbal y la manipulativa. Pero, en la vida real, no todo es inteligencia verbal y manipulativa, ya que la creatividad no es que sea demasiado tratada en estas pruebas, así como las habilidades sociales o la inteligencia emocional.

Este sesgo no solamente se da al describir la inteligencia media de este trastorno, sino la prevalencia en nuestra sociedad, en el número de psicópatas que tenemos en nuestra o en otras sociedades; ¿cómo saberlo con exactitud si lo que no se sabe es cuántas personas que tienen este trastorno no están diagnosticadas?

Con los datos de los que se disponen, se habla de una prevalencia aproximada del 2-5% (dependiendo de los estudios) de la población y una proporción de 4-5 hombres por cada mujer (aunque este dato es más difuso y varía dependiendo de la fuente que se consulte). Es decir, de cada cien personas, de dos a cinco son psicópatas diagnosticados. Esto nos daría mucho que pensar, máxime si sabemos que realmente esta prevalencia es mayor… En una clase de treinta estudiantes podría haber uno o dos, en una oficina con cincuenta personas podría haber dos o tres…

… Y en un Congreso de los Diputados donde hay trescientas cincuenta personas, unas catorce o quince personas podrían ser psicópatas si seguimos fielmente los datos estadísticos.

Habiendo dado unas pinceladas acerca de cómo es un psicópata, ¿crees que existen ambientes donde un psicópata es más o menos identificable? Un servidor así lo cree. La política es un ámbito donde un psicópata tiene más posibilidades de pasar desapercibido que en otros. De hecho, creo que existen pocos ámbitos de la vida más idóneos para que un psicópata pase desapercibido.

Siempre se habla de que llegar al poder en política pasa por superar a adversarios que suelen ser compañeros con los que se trabaja codo con codo. Aquí suelen darse situaciones en las que uno ha de jugar sucio, traicionar, esconder, manipular… todo ello para obtener un beneficio.

Uno de los sellos de identidad del Trastorno Antisocial de la Personalidad es la culpabilidad, y a veces, dentro de la política, vemos como se toman decisiones de las que cualquier ciudadano de a pie se podría sentir culpable (y/o avergonzado), porque de una forma o de otra, dañan a alguien. No estoy, para nada, conspirando con que nuestros mandatarios sean “trastornados”, sino invitando a la lectora o al lector de este artículo a reflexionar sobre este tema.

No olvidemos que el Congreso de los Diputados ha de suponer la representación de la ciudadanía, y en términos de este trastorno, tengo la sensación de que efectivamente es así. La pregunta con la que concluyo estas reflexiones es: ¿Crees que el porcentaje de posibles psicópatas que hay dentro de la cámara es el mismo que el que se da en la población española?

Alberto Álamo

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6 Respuestas

  1. Anel Isela dice:

    También habría q decir q los psicópatas cuentan con una lesión corticocerebral por ello no cuentan con frenos inhibitorios, tienen baja capacidad para demorar gratificaciones o sanciones y a ello habrá q atribuirle traumas de la infancia y figuras de autoridad no introyectadas, algunos de ellos consumidores de drogas y los mas fríos emocionalmente no consumen ninguna droga y mantienen su encanto superficial.

    • Alberto AD dice:

      Gracias por tu comentario Anel. La lesión corticocerebral no la he tenido en cuenta porque no es un criterio diagnóstico para un trastorno antisocial de la personalidad (los hay diagnosticados sin alteración neurológica fuera de lo normal), y tampoco existen datos que establezcan que los traumas infantiles jueguen un papel determinante en la aparición o curso del trastorno. Sí que existen rasgos de la personalidad característicos de esta figura que tienen un índice de heredabilidad alto (y aún con eso, tampoco hay muchos resultados fiables, debido a que no es fácil asignar la heredabilidad a un rasgo de personalidad).

  2. maria dice:

    Buen análisis compa!!!

    Simbólicamente el Congreso de los diputados es una representación del demos, que tócate un pie, toma un “pesudoformato asambleario”. 300 personas en corro tomando decisiones a mano alzada. Además con todo el realismo;muchos ni aparecen por la asamblea y se ocupan los asientos cuando hay que votar en masa…para hacerte fuerte y para boicotear al contrario. Perse el congreso ya es una mentira donde creo que ninguno, o pocos, de sus asistentes se sientan mal en ese circo, si no todo lo contrario: superempoderados. Y no se piensa en un bien común si no en una perpetuación del propio poder. El discurso es hacia la colectividad y desde la emoción, y las acciones responden a intereses individualizados.
    Yo he podido leer noticias, donde un político que abandó esta actividad porque no le gustaban los métodos lo describían como: “el político que no sabía ser político porque era muy humano”.
    Creo que la política en si misma tiene un diseño de hiperindividualización y carencia de empatía con bastante grado de psicopatía, y en las políticas con consecuencias tan dramáticas que hoy por hoy se hacen, solo pueden estar diseñadas por grupos con alta densidad de psicópatas. A lo cual…habría que incluir a todos los que realmente nos gobiernan: políticos, consultoras que diseñan sus políticas, monopolios económicos…

    • Alberto AD dice:

      Gracias María. Muy interesante “el político que no sabía ser político porque era muy humano”. Totalmente de acuerdo en tu reflexión; la política es hiperindividualizadora. Nos vemos por la pancarta 😉

  3. Andrés dice:

    Enhorabuena por tu estreno Alberto, muy bueno, nunca se me hubiese ocurrido reflexionar sobre cuántos psicópatas hay representándonos en el congreso, jajajja, lo he hecho muchas veces sobre cuántos inútiles, sin verguenzas y ladrones hay allí, pero nunca sobre psicópatas jajaja, ahora creo q tengo un nuevo término q añadir a la lista de carácterísticas de nuestros diputados.

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