Los logros de la Segunda República

El pabellón de España en la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas en la Vida Moderna de París de 1937 fue uno de los últimos gritos de súplica de ayuda internacional que realizó el gobierno legítimo de la República Española cuya instauración se produjo hace 84 años en el día de hoy.  Con una arquitectura moderna y atrevida, la sede española de la cumbre se presentó con un mes y medio retraso en la Avenida del Trocadero de la capital francesa. En su interior el Guernica de Picasso era el mayor coletazo de ruego a la comunidad internacional ante lo que suponía un Golpe de Estado convertido en una guerra provocada por un denominado bando nacional (como si no hubiera algo más patriótico que respetar el voto de los ciudadanos) que no asumía el resultado de las elecciones de 1936. El Guernica esperaba al visitante en la primera planta del edificio, ofreciéndole todo lo que se le supone al arte: sentimientos, historia y provocación. La República sabemos cómo terminó. El Guernica hoy se encuentra en el Museo de Reina Sofía de Madrid al igual que una pequeña maqueta de aquel pabellón de París que un día fueron los últimos sonidos guturales de una República que moría ahogada cuando su barco apenas había zarpado 8 años antes.

Pero poco sabían los hombres que hicieron posible aquella República que su mayor castigo no iba a ser la derrota violenta de sus ideales. Lo que quizá no podían imaginar era que los logros de aquel lustro (1931-1936) prodigioso en la historia de España, por la adquisición por primera vez de grandes Derechos fundamentales que hoy disfrutamos, iban a estar tapados por el manto de sangre que fue la Guerra Civil. Después serían lapidados por 36 años de dictadura militar y finalmente perversamente olvidados por el onanismo de la Transición Española. Acostumbra a decir Julio Anguita que si la República no significa volver a los orígenes que mueven al inicio de la misma, no quiere una república. Que si la República significara tan sólo la ausencia de un Rey, él no la apoyaría. Lo explica con gran acierto, puesto que la República no es nada sin todo lo que representa, sin un ataque por parte de la ciudadanía a los Derechos que le pertenecen. Por eso, la II República tuvo un gran impacto en la historia en España. No por el hecho de la ausencia de un Rey, sino porque se sentaron las bases de un Estado Moderno y progresista.

Los logros de la Segunda República Española albergan muchos campos trascendentales en la construcción de una realidad ajena a todo lo que había sido España en los siglos anteriores. El primer hecho notorio e inmediato fue el de la introducción de un sistema parlamentario y democrático que reconocía la libertad ideológica y de pensamiento. De hecho, este factor fragmentó tanto el Parlamento que en las Elecciones Generales de 1933 que 26 partidos obtuvieron representación. Pero la República se casaba de manera irrenunciable con la libertad, a pesar de que la inmadura democracia española pudiera derivar en una lucha eterna entre posturas parecidas. Otro de los grandes derechos adquiridos en la Segunda República está íntimamente ligado al anterior: el Sufragio Universal, con el reconocimiento de voto a las mujeres por primera vez en la historia del país. Un hito degollado por la maquinaria propagandística del Franquismo. Aunque bien poco le importaba al franquismo el derecho al voto de las mujeres cuando para su escasa ideología la mujer era un simple objeto. Dentro de la composición del nuevo estado no se puede olvidar el inicio de la Separación de Poderes, estableciendo importantes barreras entre el poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Aquella constitución de 1931, promulgada en un clima de enorme paz social comparada con la instauración de la primera república española, amparaba otros grandes derechos que colocaron a España como uno de los Estados más progresistas en el ámbito internacional. Se reconocía, en este sentido, el principio de igualdad constitucional entre hombres y mujeres (recuerden, por ejemplo, que durante el Franquismo las mujeres necesitaban la autorización de sus maridos para abrir una cuenta bancaria, por ejemplo); se reconocía también el derecho al divorcio, celebrado con júbilo por la ciudadanía en la transición española como si fuese algo novedoso; se aplicaba al fin la separación total entre Iglesia y Estado, y se declaraba España como un Estado laico. En estos momentos estamos inmersos en una falsa aconfesionalidad, que aparentemente no vincula al país con ninguna religión, pero que deja su constitución en un limbo del cual se aprovecha en muchos aspectos la Iglesia Católica, que continúa campando a sus anchas por el territorio nacional.

Además de estos derechos constitucionales, durante los años de la República se consolidaron la Sanidad y Educación Pública. Esta circunstancia es relevante, puesto que el Franquismo se adueñó décadas después de la creación del denominado Estado del Bienestar. Es habitual en las tertulias de bar la aseveración de que Franco fue el impulsor de estos Sistemas Nacionales de los que hoy acostumbramos a sentirnos tan orgullosos. Dos víctimas más de la propaganda fascista: Franco tan sólo bebió, porque no le quedaba más remedio, de la creación de estos derechos fundamentales del ciudadano. Y todo esto tiene cifras, porque no sólo se quemaron iglesias en la República. También se construyeron miles de  escuelas públicas y cientos de centros de salud, que hubieran sido más si no estallase el conflicto. Un hecho maliciosamente velado.

Otros avances fueron el reconocimiento del derecho al aborto; la eliminación de la censura de los medios de comunicación; la reforma agraria, que tanta falta le hacía a un país que se desangraba entre las manos de sus jornaleros; o el reconocimiento del derecho a la libertad de manifestación y reunión, el cual hoy pende de un hilo con la reciente Ley Mordaza.

Por tanto, desde La Pancarta de Bitácora queremos recordar que la Segunda República fue uno de los períodos más prolíficos en libertades y derechos de los ciudadanos españoles. La sangre que tapó sus avances ha servido desde su final para olvidar lo que se consiguió en 60 meses, si no contamos los 3 años de Guerra Civil. Porque el Franquismo y la Transición se han afanado en que los españoles no miremos a lo que un día obtuvimos, unidos en una paz social más que aceptable para los tiempos que se vivían en aquel entonces. Pero la verdad histórica siempre es capaz de erigirse ante la falacia. Feliz aniversario para los que hicieron posible nuestros primeros  pasos por la libertad, a pesar de que acabaron perdiendo el equilibrio empujados por un grupo de generales.

David Arévalo

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2 Respuestas

  1. Un gran articulo David. Salud y viva la República.

  2. Andrés dice:

    ¡Enorme David! Fantástico, muy bueno.

    Es increíble ver cómo muchas de las cosas que se consiguieron allá por 1931 con el gobierno actual aún están a debate (aborto) o cómo algunas como tú señalas (siendo generoso) “penden de un hilo”como en el caso de la libertad de reunión y manifestación.

    Quizás lo más sorprendente de la II República sea que su gran impacto en la historia de España no es por el hecho de la ausencia de un Rey, sino por todos esos logros conseguidos en el modo de vida.

    Salud y república.

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