Las camisetas verdes son para el verano

Las camisetas verdes son para el verano

Acabo de terminar segundo de bachillerato en un instituto de uno de los barrios más azotados por la crisis en la provincia de Cádiz, y estos primeros días de verano, veo como mi instituto se ha transformado en un colofón sin fin de camisetas verdes, pancartas y lacitos del mismo color, en defensa de la enseñanza pública, y me parece legítimo pero me recuerda a momentos del curso, cuando intentaba movilizar a los alumnos por que había huelgas a nivel estatal de parte del sindicato de estudiantes, y la respuesta de los profesores era: “Pero si vosotros no os tomáis las huelgas en serio” “Pero si aquí en Andalucía no ha habido recortes” “Pero que importara lo que pase en Madrid o en Valencia (Caso del Lluis Vives)”… Y yo siempre les respondía lo mismo, que había que hacerlas por solidaridad, por compañerismo, camaradería, o porque hoy eran ellos pero mañana podríamos ser nosotros como bien ha terminado ocurriendo… (Siempre se me venía a la mente el poema de Martin Niemöller falsamente atribuido a Bertolt Brecht…).

Pero igual que al empezar el curso me movilizaba por lo que sucedía de Despeñaperros para arriba, sin conocer a ninguno de esos profesores que se quedaban sin poder enseñar, y esos alumnos que se quedaban sin nadie que los enseñases, hoy que me toca de un poco más de cerca no queda más remedio que volver a salir a las calles y aprender un poco de los compañeros mineros para defender el que por ahora es mi sector, el de la enseñanza.

Y digo que ahora me toca un poco más de cerca por que por motivos funcionales en un curso como es segundo de bachillerato que no se puede perder ni una hora, tuve tres profesores interinos que se partieron la cara por sus alumnos, llegando con un trimestre perdido y con un temario entero por dar.

Son por este tipo de profesores, que se hacen 127 kilómetros todos los días para ir hasta el centro que le manden, que se mudan de una ciudad a otra quizás para solo quince días sin echar raíces en ningún lado, que para poder trabajar, necesitan marcharse a 600 kilómetros de su ciudad o que deben prepararse las clases en su casa, porque le dan una asignatura que no es su especialidad…

Es por todos ellos por los que debemos luchar, debemos luchar por una enseñanza de calidad para tod@s y que esté al alcance de cualquiera. No debemos dejarnos engañar con las falacias que se verterán para justificar estos recortes, porque la primera se desmiente por sí misma,  la crisis que vale para justificarlo todo, los recortes a los de siempre, está evidenciando que los recortes que se están produciendo no son por el contexto económico si no por la ideología neoliberal que este capitalismo salvaje ha instaurado…

El sector minero ya se ha dado cuenta que protestar solo no vale, que hay que llevar la lucha a un paso más… ¿Nos daremos cuenta nosotros el sector estudiantil, el proletariado, el 99 % o vamos a seguir esperando a que vengan a por nosotros y no quede nadie que nos socorra?.

Pablo ManzanaresColaboración

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