La Deuda Odiosa. ¿Por qué no la pagan ellos?

La Deuda Odiosa. ¿Por qué no la pagan ellos?

Hoy os vamos a explicar el término mencionado anteriormente (en la entrada sobre Rafael Correa), deuda odiosa o ilegítima. Con esto queremos acercaros un poco más un término bastante utilizado a lo largo del tiempo, pero que hoy un día sigue siendo un término “tabú”, ya que no suele escucharse en los principales medios de comunicación. Y de esta forma, entender que tenemos más herramientas a favor del pueblo de las que nos dejan conocer, y que están ahí, y podemos utilizarlas.

Según el Derecho Internacional, la deuda odiosa es la teoría jurídica que sostiene que la deuda externa de un gobierno contraída, creada y utilizada contra los intereses de los ciudadanos (en muchos de los casos estos préstamos concedidos a nuestro país, que deberían ayudar a mantener la sanidad, la educación, la creación de empleo, etc.) no hacen nada más que engrosar la deuda que ya tenemos y en la mayor parte ese dinero no actúa en beneficio del pueblo) de dicho país, no tiene porque ser paga y por tanto no es exigible su devolución ya que los prestatarios habrían actuada de mala fe (una vez más las grandes corporaciones y bancos actúan en beneficio del capital, y asumiendo el riesgo al ser humano), a sabiendas (ellos saben la situación económica del país y aun así conceden los prestamos con altos porcentajes de interés, exigiendo después el pago del mismo a costa de los impuesto que cada vez más se le cobran al ciudadano), y por tanto dichos contratos (bonos o contratos comerciales) son nulos legalmente.

Continuando con la definición, en todo caso, tales deudas podrían considerarse personales debiendo responder quienes las hayan contraído a título personal (ya sea el presidente del gobierno, el monarca, el director del banco central nacional o los ministerios correspondientes), y no el Estado en su conjunto (es decir, no el pueblo con las subidas de impuestos).

Esta doctrina está presente en la discusión sobre la obligación de pago de la deuda externa en aquellos países donde han existido dictaduras, monarquías absolutas, gobiernos no representativos e incluso gobiernos elegidos democráticamente (como es nuestro caso) que han contraído deudas a espaldas de sus ciudadanos, sin su consentimiento y con fines de enriquecimiento personal, enriquecimiento corporativo, para la represión social y política y, en todo caso, contra los intereses de los propios ciudadanos.

Entre otros, este término ha sido usado frecuentemente por los Estados Unidos para no hacerse cargo de las deudas contraídas por los países que pasaban a su “control”, como en la independencia ficticia de Filipinas y Cuba, o la administración de Irak durante la Guerra en 2003 (guerra en la que entraron después del 11s, aclaro esto porque quiero que veáis que al final todo está interconectado).

Alexander Sack, un jurista (es la persona que estudia el Derecho y ejerce una profesión jurídica) ruso especializado en finanzas públicas que ejercería desde 1917 como profesor de derecho internacional en universidades de Europa y más tarde de Estados Unidos, definió la deuda odiosa como:

Si un poder despótico incurre en una deuda no por las necesidades o los intereses del Estado sino para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado. Esta deuda no es una obligación para la nación; es una deuda del régimen, una deuda personal del poder que la ha tomado, por lo tanto ésta cae con la caída del poder que la tomó. La razón por la que no se puede considerar que estas deudas odiosas graven el territorio del Estado es que dichas deudas no cumplen con una de las condiciones que determinan la legalidad de las deudas del Estado, que dice: las deudas del Estado deben ser tomadas y los fondos deben ser empleados para satisfacer la necesidades y los intereses del Estado.

Las deudas odiosas tomadas y usadas con fines que, con el conocimiento de los acreedores, son contrarios a los intereses de la nación, no comprometen a esta última -en el caso que la nación tenga éxito en liberarse del gobierno que incurrió en ellas- excepto por la cantidad con la que obtuvo beneficios de esas deudas. Los acreedores han cometido un acto hostil para con la población; ellos, por lo tanto, no pueden esperar que la nación liberada de un poder despótico asuma las deudas odiosas, que son deudas personales de ese poder.”

Esta definición fue publicada en París en 1927, basándose en los precedentes del siglo XIX, entre los que incluía el rechazo por parte del Estado mexicano las deudas contraídas por el Emperador Maximiliano I de México, y el rechazo por Estados Unidos, de las deudas contraídas por Cuba cuando era una colonia española.

Por lo que haciendo un resumen, podemos identificar 3 factores que se deben de dar para identificar una deuda odiosa:

  • El gobierno del país recibe un préstamo sin el conocimiento ni la aprobación de los ciudadanos.
  • El préstamo se destina a actividades no beneficiosas para el pueblo.
  • Aunque el prestamista está informado de la situación descrita en los puntos anteriores concede el préstamo -normalmente por el alto interés que recibirá.

Para ir terminando con esta entrada, os dejo una relación de las veces que este término se ha usado a lo largo de la historia. Para no hacer la entrada más larga os dejo el enlace de donde he extraído la información, para a los que le interese leer con más detalle y obtener una información más exacta de las siguientes deudas odiosas:

Siglo XIX

  • Deuda odiosa de la Independencia del Perú – 1821 – La deuda colonial
  • Deuda odiosa de Miguel I de Portugal – 1832 – La deuda de la guerra
  • Deuda odiosa de Maximiliano I de México – 1867 – La deuda del monarca
  • Deuda odiosa de la Independencia de Cuba – 1898 – La deuda de la derrota

Siglo XX

  • Deuda odiosa de Costa Rica – 1923 – Caso Tinoco

Siglo XXI

  • Deuda odiosa en Argentina – 2001 – La mayor suspensión de pagos de la historia
  • Deuda odiosa en Irak – 2003 – La deuda odiosa que no cobra Francia
  • Deuda odiosa en Ecuador – 2008 – La guerra contra la deuda
  • Deuda odiosa en Haití – 2010 – La familia Duvalier

Reclamaciones de deudas odiosas en el siglo XXI, es decir, peticiones de auditorías para declarar que cantidad de la deuda es ilegitima y por tanto no debe ser pagada por los ciudadanos:

  • Reclamación de deuda odiosa de Ben Alí en Túnez – 2011 – Protestas árabes
  • Reclamación de deuda odiosa sobre Grecia, Portugal, Irlanda y España – 2011 – Crisis del euro

Es inaceptable que tengamos que pagar las deudas que otros han contraído para su propio beneficio y más cuando cada vez vemos más casos de corrupción entre políticos (séase banqueros, grandes corporaciones, etc.). Ya está bien! No tenemos porque aguantar esta opresión más, los culpables de todo esto deberían pagar todos y cada uno de los céntimos que han ROBADO, exigidles los pagos como nos lo hacéis a nosotros, sino tienen para pagarlos, embargad sus bienes y echadlos de sus casas dejando a las familias en la calle como están haciendo con las personas que no tiene para pagar sus hipotecas.

Tenemos los medios, y ya se han usado a lo largo de la historia por aquellas naciones que hoy critican a los países que no pueden devolver sus deudas (EEUU, Francia, etc.), ¿por qué nosotros no podemos?.

Os dejamos con un vídeo de Alejandro Olmos Gamoa, quien investigó acerca de esta deuda odiosa.

Javier Artacho

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