La corona bocabajo de Alberto Garzón

Realizar un proceso constituyente que desemboque en la proclamación de la que sería la III República es, entre otros, uno de los postulados de Izquierda Unida. De hecho, éste es el único partido con peso institucional que la reclama. De entre sus defensores, destacamos al candidato a la presidencia del Gobierno y diputado Alberto Garzón (malagueño nacido en Logroño, 1985). Precisamente, en junio de 2014 publicó un ensayo titulado La Tercera República (Península), defendiendo no sólo la instauración de este sistema, sino haciendo hincapié en el modelo que defiende. Diferente, claro, a otras formas asimismo republicanas. Porque, advierte el autor, república e igualdad no siempre son sinónimos: «Parafraseando a Marx, la derecha puede sacrificar la corona para salvar la bolsa».

De Podemos aún sabemos poco sobre este asunto. Entre las 230 páginas del ensayo de Garzón, se citan, además de a muchos otros intelectuales de la izquierda, ideas expresadas por Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero o Luis Alegre. Sin embargo, la formación, como en tantas otras cuestiones, carece de una posición definitiva al respecto. Sobre la de IU, el autor aduce que no pretenden «caer en la formulación de quimeras o imposibles, pero tampoco en un rancio pragmatismo que no vaya a la raíz de los problemas».

En La Tercera República, el diputado explica que el proceso constituyente por el que abogan «no se trata sólo de redactar una nueva constitución, sino de algo mucho más ambicioso […], construir una base social suficientemente amplia que apoye y sostenga un cambio radical en las instituciones públicas, con el fin de consolidar una democracia plena». De este modo, huye de la idea coloquial que sitúa el republicanismo como «una sencilla actitud de oposición a la monarquía». La expulsión del rey no es la meta, sino una consecuencia de aplicar el principio de igualdad, puesto que «la tradición republicana siempre ha defendido la inclusión de todos los sectores en la vida civil. No ya sólo a efectos formales […], sino también a efectos prácticos». Y en ese sentido, lógico, también la posibilidad de que cualquier ciudadano pueda decidir sobre la jefatura del Estado de manera democrática.

Portada del libro La Tercera República de Alberto Garzón

Argumenta Garzón acerca de la necesidad una nueva república para contrarrestar los problemas devenidos de la crisis económica y las políticas neoliberales iniciadas en los años 80, consistentes en la privatización de servicios que hasta entonces se entendían como públicos: comunicaciones, agua, energía, etc.

Por ello, considera que, de facto, ya existe un proceso constituyente desde arriba y se refiere a él como «Restauración Borbónica». El momento paradigmático de este punto de vista está en la modificación del artículo 135 de la Constitución de 1978 que tuvo lugar en 2011. Estamos viviendo, indica, «un proceso de desdemocratización; nos quedamos con la democracia en apariencia, democracia simulada o democracia de mínimos».

La respuesta que nos ofrece el ensayista es la realización de ese proceso, sí, pero desde abajo: «Frente al proceso constituyente dirigido por las élites económicas y políticas se pretende construir la alternativa […] desde otros sujetos sociales y políticos muy distintos».

Por ahora, los resultados electorales y las encuestas no son muy esperanzadoras para quienes esperan la proclamación de la III República, cosa que el Garzón reconoce sin ambages: «IU es incapaz de absorber el desencanto político que está, por el contrario, nutriendo las filas de la abstención y el voto en blanco». Aunque la publicación de la obra es algo posterior, la redacción probablemente fue antes de la aparición de Podemos.

Promoción del libro "La Tercera República" de Alberto Garzón

Alberto Garzón asegura que «no estamos ante un problema de programa político, sino ante un problema de enfoque», cuando se pregunta por qué su formación no se convirtió en mayoritaria a pesar del descontento social manifestado desde el 15 de Mayo: «A nadie se le escapó que las demandas formales de Democracia Real Ya, primero, y de las Asambleas del 15-M, después, eran en muchos casos coincidentes con el programa de la izquierda alternativa y, particularmente, de IU. Sin embargo, IU no logró por sí sola canalizar la frustración del modo masivo que sí consiguió el 15-M».

En estos términos se extiende La Tercera República, un libro muy didáctico en el que además, encontramos un repaso concienzudo por diferentes tradiciones republicanas. Desde los antiguos griegos a Robespierre, pasando también por las revoluciones inglesa y estadounidense. A pesar de todo, el ensayo tiene una prosa excesiva y algo cargante, densa, demasiados adjetivos repetitivos e innecesarios, ideas expresadas en varios párrafos que podrían haberse resumido fácilmente y expresiones cansinas como «todos y todas» que hacen que llegar al nutritivo e interesantísimo fondo de la obra sea, en ocasiones, más tedioso de lo pertinente.

Así las cosas, 84 años después de la proclamación de la II República [leer artículo de La Pancarta de Bitácora], la posibilidad de una tercera está más viva que nunca.

Desde un punto de vista optimista, todo apunta a que, si Podemos finalmente se destapa como republicano, el cambio tiene visos de producirse. Además, aún queda tiempo para las elecciones y el trabajo de comunicación en el que Izquierda Unida anda podría empezar a darles frutos electorales mejores de los que hasta ahora ha recogido. Siendo también negativos, lo cierto es que hasta junio del año pasado, cuando la obra de Garzón apareció en las librerías, teníamos únicamente un rey, Juan Carlos I, mientras que ahora tenemos dos: Felipe VI, Jefe de Estado, y el propio Juan Carlos, rey emérito.

Felipe y Juan Carlos de Borbón

Neftalí Caballero

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2 Respuestas

  1. Neftalí Caballero dice:

    ¡Claro! El conocimiento cuesta trabajo, qué le vamos a hacer…

  2. Andrés dice:

    ¿Recomiendas su lectura pese a lo denso?

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