José Luis Sampedro. La voz de la Sabiduría

José Luis Sampedro. La voz de la Sabiduría

Después de un pequeño parón, seguimos con nuestra saga de “personajes” ilustres. Ya dimos a conocer a dos de ellos (Julio Anguita “La voz del Pueblo” y José Saramago “La voz de la Conciencia) y hoy es el turno para una gran persona, un gran pensador, humanista, escritor y economista. Él no necesita más presentación que su propia persona, el es José Luis Sampedro.

José Luis Sampedro Sáez (Barcelona, 1 de febrero de 1917) escritor, humanista y economista español que aboga por una economía más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos. En 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas.

Al año de nacer, su familia se trasladó a Tánger, donde vivió hasta los trece años. En 1936 es movilizado por el ejército republicano en la Guerra Civil Española, combatiendo en un batallón anarquista. Con peligro de su vida, consigue desertar e incorporarse al llamado ejército nacional. Pasa la guerra en Melilla, Cataluña, Guadalajara y Huete (Cuenca).

Tras obtener una plaza de funcionario de aduanas en Santander se traslada a Madrid donde, en 1944, contrae matrimonio con Isabel Pellicer y realiza sus estudios de Ciencias Económicas que finaliza en 1947 con Premio Extraordinario.

Comienza a trabajar en el Banco Exterior de España, además de dar clases en la universidad. En 1955 se convierte en catedrático de Estructura Económica por la Universidad Complutense de Madrid, puesto que ocupará hasta 1969, compaginándolo con diversos puestos en el Banco Exterior de España alcanzando el nivel de Subdirector General. Por entonces escribe Un sitio para vivir (teatro). Publica “Realidad económica y análisis estructural” y “El futuro europeo de España”.

Entre 1965 y 1966, ante las destituciones de catedráticos en la universidad española Aranguren y Tierno Galván, decide hacerse profesor visitante en las universidades de Salford y Liverpool. Unido a ellos, junto con otros profesores, crean el Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA) que sería cerrado por el gobierno tres años después. En 1968 es designado Ann Howard Shaw Lecturer en la universidad norteamericana Bryn Mawr College.

A su vuelta a España pide la excedencia en la Universidad Complutense y publica El caballo desnudo, una sátira que le permitirá desahogar sus frustraciones ante la situación del país. En 1976 vuelve al Banco Exterior de España como economista asesor. En 1977 es nombrado senador por designación real, en las primeras Cortes democráticas, puesto que ocupará hasta 1979.

En paralelo a su actividad profesional como economista, publica diversas novelas y tras su jubilación continua dedicado a escribir, consiguiendo grandes éxitos con obras como Octubre, octubre, La sonrisa etrusca, o la La vieja sirena. Sus éxitos literarios coinciden con la trágica noticia de la muerte de su esposa Isabel Pellicer en 1986.

En 1990 es nombrado miembro de la Real Academia Española donde su heterodoxo discurso de ingreso, «Desde la frontera» tiene mucho que ver con el tema de su obra La vieja sirena, publicada ese mismo año, que es un canto a la vida, al amor y a la tolerancia.

Se casa en Alhama de Aragón en 2003 con la escritora, poetisa y traductora Olga Lucas Torre. Desde hace tiempo pasa parte del año en Tenerife, una tierra cuyos símbolos, el drago y el Teide, le sirvieron para componer “La senda del drago”.

Brillantemente lúcido, a sus 95 años, ejerce su humanismo crítico acerca de la decadencia moral y social de Occidente, del neoliberalismo y las brutalidades del capitalismo salvaje. En referencia a esto, puso su grano de arena en las protestas en España de mayo de 2011 escribiendo el prólogo a la edición española del libro ¡Indignaos! de Stéphane Hessel.

Ahora os dejamos con dos vídeos suyos (vídeo 1, vídeo 2), en los que podréis conocer más de cerca a este gran hombre, sus ideales y su humanidad. Sin más dilación, os dejamos con la voz de la sabiduría.

Javier Artacho

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