Elecciones Andaluzas: ¿Victoria o derrota?

La sensación que quedó tras las elecciones andaluzas, por lo menos la mía, fue bastante mala. Era un amargor bastante profundo, no terminaba de creerme los resultados que se estaban dando, no comprendía cómo era posible que PSOE y PP siguieran siendo las dos fuerzas más votadas. Por supuesto que era consciente de que las encuestas era lo que indicaban, pero como muchos otros tenía la esperanza de que estos dos partidos se terminaran de estrellar.

Por otro lado, también tenía en mente los resultados que las encuestas deparaban a la izquierda (la de verdad) donde IU tendría alrededor de 8 escaños y Podemos unos 20. Es decir basándonos en las encuestas podríamos esperar entre 25 y 30 escaños entre estas dos fuerzas, sin embargo tan sólo nos quedamos en 20. El escrutinio iba subiendo y los resultados no mejoraban, sin embargo una sorpresa más nos estaba esperando.

Y es que, Ciudadanos, que al principio del escrutinio estaba en 4 escaños no paraba de subir, tanto fue así que al final del recuento de votos casi duplicaba los escaños de IU. Finalmente se quedó en 9. Ciudadanos, con un programa muy ambiguo (como analicé en mi entrada especial elecciones andaluzas) y un excelente orador como Albert Rivera habían conseguido venderse como de centro, a pesar de que la mayoría de propuestas en su programa tienen un marcado carácter conservador.

El PSOE por su parte repetía los resultados de cuatro años antes, estaba atónito, ¿cómo es posible? me preguntaba una y otra vez, tras el caso de los ERE y el caso de los cursos de formación. Mi mosqueo era monumental. La única buena noticia era el descalabro del PP que perdía cerca de 20 escaños, sin embargo no era tan buena noticia cuando miraba y aún era la segunda fuerza más votada.

En esas andaba, triste, abrumado, cabizbajo, y sobretodo enfurecido con la sociedad andaluza. Tenemos lo que nos merecemos, menuda panda de catetos, somos unos incultos, hay gente que no debería tener derecho al voto, eran algunas de las frases que aparecían en mi cabeza.

Sin embargo, a la postre, había aspectos de estas elecciones que no eran tan negativos. Quizás, nos habíamos ilusionado en demasía con un posible cambio, quizás habíamos puesto demasiadas esperanzas en unas elecciones que se adelantaron de manera precipitada. O quizás simplemente sabíamos que ésta era la primera batalla de un año donde se decidiría una guerra.

Si dejamos a un lado todas esas ilusiones y euforia y nos paramos a analizar los resultados de estas elecciones desde un modo científico, comparando con resultados anteriores, nos daremos cuenta que hay muchas cosas que celebrar, a pesar de que ahora tendremos que aguantar otros cuatro años al PSOE y sus corruptos.

En las elecciones del 2015 se igualaron los mejores resultados de la izquierda en la historia. No nos conformamos, queremos más, somos ambiciosos, pero démonos también la oportunidad de disfrutar de ciertos logros. Sólo contando los 15 escaños de podemos, ya se daba el tercer mejor resultado de un partido de izquierdas en Andalucía, pero a esos quince escaños había que sumar los 5 de IU, nada más y nada menos que 20, igualando la mejor marca de la historia de la izquierda en las elecciones andaluzas (año 94). Es verdad que mirando las encuestas esperábamos algo más, pero bien, eso no desmerece que sea el mejor resultado jamás obtenido y por tanto tenemos que celebrarlo.

Otro de los aspectos que más hemos criticado de un tiempo a esta parte ha sido el bipartidismo. Durante los últimos cuatro años multitud de gente clamó por terminar con el bipartidismo y eso a día de hoy, tras las elecciones andaluzas, podemos decir que ya es un logro. De ese grito contra el bipartidismo surgió el 15-M, multitud de plataformas como ‘No los votes’ y a la postre fue de donde también surgió Podemos, partido que terminó de poner todo patas arriba.

Probablemente no mienta si digo que la desaparición del bipartidismo haya sido nuestra gran lucha, aunque luego hayamos querido ser más ambiciosos. Y esa batalla, la hemos ganado sí, la hemos ganado, podemos decir que de momento hemos conseguido terminar con el bipartidismo. Y es que si miramos al parlamento andaluz, hoy hay 5 fuerzas en él. Hace 4 años, tan sólo había tres y sólo 12 escaños no pertenecían al PP o al PSOE. Tras las elecciones del 22 de Marzo, nada más y nada menos que 29 escaños no pertenecen al PP y al PSOE.

Claro que hay margen de mejora y es lo que vamos a hacer, pero tenemos que celebrar que ha habido un incremento del 150% en el número de escaños que no pertenecen a PPSOE y eso es una gran victoria.

Por tanto, ni es oro todo lo que reluce, ni plata todo lo que no brilla. El ser humano tendemos a catalogarlo todo en bueno o malo, en victoria o derrota, en blanco o negro, sin embargo en la mayoría de casos todo se queda en mescolanza, en matices, en tonos grises, en perspectivas y estas elecciones andaluzas no han sido una excepción.

Prosigamos con el año y saquemos conclusiones cuando acabe la guerra o cuando llegue una nueva tregua de cuatro años.

Andrés Vella

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3 Respuestas

  1. Andrés dice:

    Hombre señor Monsalve gracias por leer y comentar.

    Aquí no hace falta comprar votos…aquí somos así de listos, a ver qué pasa en el resto de ocmunidades.

    Un abrazo.

  2. Santi Mon dice:

    Muy buen articulo, en Andalucia ¿Votos comprados o estómagos agradecidos?

  3. Anónimo. dice:

    Para mí, más derrota que victoria, pero como dice Andrés no todo es blanco o negro, siempre hay tonos grises.

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