El Teorema de Thomas, George Soros y el “Mundopoly”

El Teorema de Thomas, George Soros y el “Mundopoly”

Prácticamente todos hemos jugado alguna vez al Monopoly, ese juego de mesa que nos convierte por unas horas en magníficos capitalistas con el suficiente potencial económico como para comprar Madrid. Podemos sentirnos ricos y poderosos, teniendo la posibilidad de acumular más capital, hacernos más ricos aún  y por lo tanto, ostentar el poder absoluto de la mesa. También es muy típico que se dé la situación de una discusión entre dos jugadores en torno, sobre todo, al dinero. Podemos analizar esta situación, por un lado tenemos la interacción de individuos; de otro el dinero.

El fenómeno del dinero es digno de tratar detenidamente. Cuando vi el documental: “El poder del dinero”, comprendí el tremendo valor que le hemos dado a éste y como lo hemos interiorizado en lo más profundo de nuestro cerebro. En este documental, se nos muestra como cuando se trata de tomar decisiones relacionadas con el dinero la mente se vuelve irracional. Dicho así, sin más argumentación, parece un enunciado totalmente carente de sentido, ya que se supone que deberíamos aplicar toda nuestra racionalidad a los asuntos que envuelvan la ciencia económica. Esa es la idea principal de la escuela de los racionalistas (con gran representación en la Universidad de Chicago, cantera de varios Premios Nobel  de economía) que han teorizado hasta el extremo la aplicación de la economía con el objetivo de formular lo que Adam Smith calificó como “la mano invisible”. Si bien es cierto, tenemos que discernir dos ideas: la primera sería la teorización de la economía como ciencia exacta matemática que se basa en la aplicación de formulas para obtener resultados concretos; la segunda trata de la economía como ciencia aplicada por el hombre, viéndose envuelto todo proceso racional por los sentimientos aún cuando ni nosotros mismos seamos conscientes de ello. Es en esa serie de procesos que se dan en la articulación entre la teoría y la praxis donde la economía se vuelve impredecible y deja de ser exacta; cuando en la teoría una fórmula no ha tenido en cuenta entre sus variables como afectaría en su aplicación práctica por parte del individuo que éste, por ejemplo, estuviese atravesando un profundo estado de tristeza. En nuestra escena particular la discusión viene provocada por la activación de la parte del cerebro referida al dinero (la misma que se activa en lo referido a la comida, sexo o drogas) y el estado de competición en que se encuentran los jugadores con la victoria personal como único objetivo. Resultado: Irracionalidad.

Nuestros jugadores están siendo protagonistas de la partida pero no están solos. Tenemos cuatro jugadores más que componen el total de la mesa. Para darle sentido a la situación vamos a imaginar que el tablero de juego se convierte en la verdadera ciudad de Madrid y nuestros jugadores se vieran en posesión de la cantidad de dinero que disponían en el juego, en el lugar donde se pueden comprar las calles y su democracia: La Bolsa. En estos momentos nuestros jugadores se acaban de convertir en agentes, entran en interacción con infinidad de entes económicos. Parece que el Neo- Liberalismo y la Globalización han llegado a nuestra mesa de manera casi inesperada.  En ese momento se han solidificado y convertido en el compendio de fluctuaciones bursátiles, en decisivos responsables del futuro de naciones; ahora forman parte de los denominados “mercados”.

Dejando de lado temporalmente a nuestros inversores mientras intentan hacerse un hueco en la bolsa, haremos un poco de historia para centrarnos en un sociólogo que por el teorema que desarrolló me parece interesantísimo.

En 1928 William I. Thomas formula un principio fundamental en sociología en su libro: “Los niños en América: problemas conductuales y programas”. Este principio es conocido como el teorema de Thomas, enunciando lo siguiente:

“Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias”

Planteando este teorema, Thomas hizo ver la capacidad del grupo para convertir en reales las situaciones sociales que suponen como tales, al adecuar su conducta individual a dicha situación. Puede ser que el enunciado inicial sea falso pero las consecuencias que se desprenden de esa situación irreal se convierten en verdaderas. Dicho de otra manera: estamos sentados tranquilamente tomándonos un café charlando con nuestro amigo, cuando se escucha en la televisión del bar que nuestro banco ha quebrado. Saldríamos corriendo del bar todos aquellos que nos veamos afectados (aparentemente) por esa situación para ver si podemos salvar nuestro dinero. Del hecho de retirar masivamente todos los clientes nuestro dinero de esa entidad resultara el inevitable cataclismo, aún cuando el anuncio de la noticia por televisión fuese falso. Para ampliar la información sobre este teorema se debe estudiar también al sociólogo Robert K. Merton que formalizó la estructura y consecuencias de la “profecía autocumplida”.

Vamos a continuar este ejercicio de imaginación que estamos haciendo en la construcción mental de nuestro marco de juego, viajando en el tiempo hasta 1997. Volvemos a la bolsa para comprobar que fortuna están teniendo nuestros jugadores. Comprobamos que han sido lo suficientemente hábiles como para ganar una colosal cantidad de dinero. Con una prodigiosa estrategia de compra, han invertido en los países asiáticos conocidos como “Los Tigres Asiáticos”. Congratulándose todavía de la maravillosa gestión que están llevando a cabo en el “Mundopoly”, nuestros agentes muy atentos a todo lo relacionado con los países donde tienen grandes inversiones, escucharon como el multimillonario y “gurú” de las finanzas George Soros ponía en entredicho la solidez del mercado Tailandés. En un primer momento hubo cierta incertidumbre sobre la credibilidad de sus palabras.

Cuando él mismo comenzó a retirar billones de dólares que tenia invertidos en la zona, desencadenó la reacción de todos los inversores provocando una fuga de capitales tremenda. El pánico en la zona se multiplicó y comenzaron ataques especulativos a la moneda, caída de valores y de precios, estampida del capital empresarial, etc. Nuestros jugadores por supuesto fueron participes de la retirada de capitales. Ya sabemos cómo funciona la economía en la globalización donde si una bolsa de valores cae estrepitosamente, las demás reaccionan de manera negativa, y la consecuencia de este ataque financiero a Tailandia, no fue ni más ni menos que la extensión por contagio de la enfermedad económica a Malasia, Singapur, Filipinas, Hong Kong, Corea del Sur y Japón. El resultado de la especulación de Soros se puede resumir en palabras del primer ministro malayo Mahatir Mohamad:

“En todos los países hemos estado trabajando durante 30 ó 40 años tratando de levantar nuestras economías. Y ahora viene un tipo que dispone de miles de millones y en un par de semanas deshace todo nuestro trabajo”.

Parece que nuestros jugadores han estado jugando una partida donde las reglas no estaban del todo claras. A priori pareciera como si el tablero ofreciera las mismas posibilidades a todos los participantes (por supuesto entendiendo las mismas posibilidades en lo que a la oportunidad de compra de valores se refiere. El potencial económico con el que cuenten los inversores también es otro factor determinante y en éste, sí que no parten todos de la misma posición),  sin embargo estas demostraciones de poder han conducido de una u otra manera las actuaciones de todos los entes económicos. Estas operaciones macroeconómicas con jugosísimos beneficios para un reducidísimo grupo de billonarios, tuvo unas consecuencias directas en las calles de Tailandia: aumento del paro, incremento de la criminalidad y el trabajo infantil, subida espectacular de los abusos a mujeres y niños que han sido obligados a prostituirse, etc. (recordamos que hablamos de Tailandia en 1997 y años posteriores). El tablero del Monopoly para algunos “humanos” (no sé si merecen este calificativo) parece ser el planeta Tierra, olvidando que dentro de cada casilla habitan seres humanos reales con sus problemas cotidianos, sus alegrías, sus decepciones, en fin, con todo lo que conforma la diversa humanidad.

Para conocer un poco más a George Soros, podemos señalar también otro hecho anterior que tiene como protagonista a este individuo. Fue en 1992 y estuvo localizado en Inglaterra. El 16 de septiembre llamado “Miércoles Negro”, Soros aposto contra la libra. De esta operación financiera Soros consiguió beneficios multimillonarios y se hizo famoso como el hombre que “quebró” el Banco de Inglaterra. No se dieron las mismas circunstancias que en la crisis de los “Tigres Asiáticos”, pero si fueron iguales sus consecuencias: el saqueo a Inglaterra y por ende a todos los ciudadanos y ciudadanas que se dedican diariamente a construirla.

Por último me gustaría dejaros un enlace, un artículo del diario nacional “El País” con una intervención de George Soros.

Me gustaría señalar que en el artículo, el periodista tiene el cinismo de llamar a Soros “multimillonario inversor y filántropo”. Quizás soy yo quien tiene la percepción errónea, pero desde luego tengo otra completamente distinta al periodista en lo que al término “filantropía” respecta. Esta es otra muestra más de cómo los medios de DES-información (controlados por personas como Soros) nos crean una concepción equivocada de estos personajes. Nos muestran como un filántropo a George Soros y el párrafo siguiente empieza: “Soros, quien amasó parte de su fortuna tras tumbar la libra esterlina en 1992 apostando contra la divisa británica unos 10.000 millones de dólares”…un filántropo multimillonario quizás (y solo quizás) se debiera dedicar a tratar los conflictos sociales mundiales, desarrollar un plan de actuación concreto sobre una zona con especialistas de la misma y así ir aportando a la resolución de la problemática mundial. Filantropía (del griego philos y anthropos) significa amor a la humanidad y el hecho de enriquecerse a costa de tumbar una moneda, no me parece en absoluto un gesto de amor hacia el pueblo.

Ante la observación de estos hechos, el rescate que va a sufrir España inminentemente, la total y absoluta incompetencia del Gobierno, el FMI y el BCE, la prima de riesgo, los medios de desinformación, etc. Tenemos que  empezar a plantearnos muy seriamente la necesidad de organizarnos. Parece que están dispuestos a dilapidar nuestro futuro para saciar las ansias de dinero de personajes de la calaña de Soros. Una legislación adecuada, fortaleciendo los sistemas de seguridad fiscales y respaldando plenamente a los inspectores de hacienda en sus investigaciones sería la actuación de un Gobierno sensato en sus decisiones, que no serían otras distintas de aquellas que son tomadas para el cuidado y beneficio de su pueblo. No nos podemos permitir perder todo lo que supone el Estado de Bienestar cuando podemos mirar atrás y comprobar el esfuerzo que fue realizado por parte de nuestros bisabuelos y tatarabuelos para conseguirlo. Si bien es cierto, para su conservación hace falta una implicación mucho más activa por parte de la gran mayoría, aportando ideas y creando alternativas, trasladando a la realidad tantas buenas teorías que existen hasta que encontremos la adecuada. Debemos ser nosotros quienes suscitemos las expectativas de nuestra generación y no soportar que políticos y dirigentes de todos los niveles en connivencia con los mercados y totalmente ajenos a la realidad, nos den la espalda ante la imperiosa necesidad de  generar el cambio que verdaderamente necesita la sociedad. Está en nuestras manos la construcción verdadera de otro sistema más justo, más igualitario. Pero tenemos que empezar a trabajar con celeridad y convencimiento, con fuerza y sin miedo. Debemos recuperar la verdadera justicia social.

Salud y Republica.

Antonio Ortiz

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