Daniel Raventós: «Para que un país aplique la renta básica universal, sólo tiene que querer hacerlo» (2 de 2)

Charlando con Daniel Raventós

Continuamos hablando con el profesor Daniel Raventós, presidente de la Red Renta Básica. En esta segunda entrega, enfocamos sobre el desarrollo y las posibilidades de aplicación de la renta básica en nuestro país. Tras un detallado estudio, y con la premisa de que la cuantía debería rondar 640 euros —cifra que marca el umbral de la pobreza en España—, analizamos distintas consideraciones de carácter económico y también político; pues, recordamos, fue Podemos  la organización que, con en el apartado 1.12 de su programa para las elecciones europeas, puso la cuestión en el disparadero: «Ahora se han echado atrás», lamenta.

Dentro de España, actualmente Bildu, Anova y Equo son los únicos que apoyan sin ambages su propuesta.
También Podemos lo llevaba en su programa para el Parlamento Europeo. De hecho, fueron quienes mejor lo defendieron. Sin embargo, ahora se han echado atrás gracias al programa de Torres López y Navarro, que siempre han sido doctrinalmente contrarios a la renta básica.

Pablo Iglesias ha dicho que la renta básica se ha convertido en un objetivo a largo plazo para ellos.
Ahora hablan de una mierda de renta de inserción para pobres, condicionada. Pero bueno, no quiero criticarlo demasiado, más vale que sea un objetivo a largo plazo a que desaparezca de sus metas. Es mejor eso que nada…

Bildu es un partido vasco; Anova, gallego; y también ha habido algunos guiños a la renta básica desde Iniciativa per Catalunya. ¿Es viable la aplicación en tan solo algunas regiones del país?
Hombre, esto sería problemático. En el País Vasco y Navarra sí cabría la posibilidad, porque su régimen fiscal es diferente al del resto del Reino. Aplicarlo exclusivamente en la nación de Cataluña o en la región de Murcia sería muy complicado. Sería mucho más fácil desde el gobierno central.

Y a nivel europeo, ¿en sólo un país?
Sí, sin duda. No hay ley que lo impida. Hemos consultado con juristas y no existen incompatibilidades legales con la Unión Europea. Para que un país aplique la renta básica universal, sólo tiene que querer hacerlo.

Si se convirtiera en una realidad, ¿extinguiría otras ayudas sociales que actualmente se disfrutan?
Por supuesto, habría que eliminar todas las asignaciones monetarias inferiores. No se tocarían, sin embargo, ni la sanidad ni la seguridad social, nada de eso, sólo las asignaciones monetarias inferiores a la renta básica.

¿Qué significa «asignaciones inferiores»? 
Por ejemplo, si ganas mil euros de paro —lo digo como número redondo, ¡ya es difícil encontrar a alguien que gane esa cantidad por el subsidio de desempleo!—,  te mantienes en la misma cantidad, no se sumarían los 640 euros de renta básica. Ésas son las asignaciones superiores. Por el contrario, cuando digo inferiores, me refiero, por ejemplo, a quienes cobran 400 euros. Ellos pasarían a ganar 640, pero no los 400 más 640, sino sólo 640 euros. Por eso decimos que se eliminarían las ayudas inferiores a la renta básica, pero no las superiores. Nosotros tenemos un estudio del Reino de España (salvo País Vasco y Navarra, por sus particularidades fiscales) y sabemos cómo repercutiría la puesta en marcha de la renta básica universal en la población: el 20% más rico, pierde, un 10% se mantiene y un 70% gana. No cabe duda, por tanto, de que provocaría una gran redistribución de la riqueza, tal y como los economistas Jordi Arcarons, Lluís Torrens y yo hemos cuantificado.

La renta básica ya ha estado en el parlamento a través de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), ¿la impulsaron ustedes?
No, nosotros nos enteramos cuando ya estaba presentada, la ILP no es nuestra. Creemos que la propuesta, en sí, tiene ciertos problemas de concepción, aunque, lógicamente, le deseamos toda la suerte del mundo. La última vez que se debatió acerca de este asunto en el Parlamento español fue hace cuatro o cinco años. La derecha hizo mucha demagogia. Ya le comenté anteriormente: «La gente no va a buscar trabajo, nadie se va a mover, no existirán motivaciones, etc.». Incluso, hubo un diputado que preguntó si alguno de los presentes en el hemiciclo iría a trabajar cobrando la renta básica. Nadie le respondió, supongo que por la tontería que dijo. Un ejercicio de demagogia tremendo.

Especialmente, teniendo en cuenta que el salario de un diputado es considerablemente superior a la cuantía propuesta como renta básica…
Claro, ¡qué cinismo!

El candidato a la presidencia del Gobierno por Izquierda Unida, Alberto Garzón, menciona, entre otras, su propuesta de trabajo garantizado frente a la renta básica universal cuando le preguntan por sus diferencias con Podemos. ¿Ambas medidas son incompatibles?
He tenido ocasión de discutir con su hermano, Eduardo, que es también uno de los defensores del trabajo garantizado. Si comparamos, el trabajo garantizado es una medida, por decirlo desenfadadamente, de cuarta división. Tiene notables desventajas frente a la renta básica, pero no son incompatibles entre sí. No creo que sea interesante oponer el trabajo garantizado a la renta básica, pero quizá no todo el mundo está de acuerdo. Lluís [Torrens], Jordi [Arcarons] y yo escribimos un artículo en el que comparábamos ambos: «La vía más efectiva y a la vez económicamente más racional para acabar con tanto sufrimiento y privación de libertades humanas fundamentales es la renta básica. [Otras] medidas se parecen a cuando se discute si la mejor medida monetaria es darle el dinero a los bancos para que éstos lo hagan llegar a la economía —ya sabemos que no funciona ni aquí ni en Japón—, en lugar de darlo directamente a los que lo necesitan».

Reciben ustedes críticas desde la derecha y desde parte de la izquierda, ¿cree que algún día su propuesta verá la luz?, ¿qué tendría que cambiar?
Llevamos ya muchos años en esto. Hace diez, nadie sabía qué es la renta básica universal, pero ahora es cada vez más conocida y, desde la crisis, se está hablando de ella en más sectores sociales. ¿Qué se necesita cambiar? Pues necesitamos una mayoría social, claro, el camino es que la apoye un partido, o varios, y movimientos sociales. Una mayoría ciudadana, en definitiva. En el punto actual, hay aún bastante confusión sobre la renta básica; pero, aun así, la propuesta va calando y es mucho más conocida que hace una década.

Neftalí Caballero

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