Carta abierta a Susana Díaz

Estimada Susana:

Me dirijo a usted a razón de que, según todas las encuestas, va a repetir en el cargo de presidenta de la Junta de Andalucía en la nueva legislatura. Sea que ando ciertamente disconforme con el desarrollo del gobierno anterior, que dirigió tras la dimisión de José Antonio Griñán,  me gustaría exponerle una serie de problemas que, a buen seguro, harán de esta tierra un lugar más próspero para los que en ella vivimos.

Podría ahondar en muchos asuntos, pero, como me temo que es una persona muy ocupada, concentrémonos en una de las principales preocupaciones de los andaluces: el paro. Lo hago con la ilusión de que mis consideraciones sean tenidas en cuenta, cosa que no dudo, pues ya afirmó usted que, en lugar de esos «líos de partidos», pensaba gobernar con el pueblo andaluz. No seré yo quien la califique de demagoga, así que allá vamos:

Como bien sabe, los andaluces nos encontramos con dos administraciones diferentes en lo que a protección de los desempleados se refiere. Éstas son: el Servicio Andaluz de Empleo (SAE), gestionado por la Junta, y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), dependiente de Madrid.

Usted ostentó el cargo de Delegada de Juventud y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla y, desde hace dos años, es la máxima responsable del SAE. En primer lugar, tengo que felicitarle: su ejecutiva ha conseguido que, a pesar del exponencial crecimiento del número de parados en los últimos años, no se formen enormes colas en sus oficinas. Y eso que antes abrían en horario vespertino y ahora no. ¡Bravo! Claro que, la última vez que pedí cita, me tardó más de 15 días. Por cierto, reconsidere la idea de retirar el mostrador de información en sus oficinas y dejar que sea el guardia de seguridad quien, con su buena voluntad, oriente a los usuarios. Ya estaba bien de que alguien tuviera un trabajo tan cómodo, supongo que pensó. Los pusieron a informar, ¿qué más dará si tienen los conocimientos necesarios o no?

De todos es sabido que encontrar un trabajo a través del SAE es, al menos, tan difícil como ganar un anillo de la NBA y el Premio Nobel de Literatura el mismo mes. Fíjese en que hay páginas web con la mitad de la mitad de los recursos de los que usted dispone que, hoy por hoy, facilitan mucho más la obtención de un empleo. Algunas, a pesar de tener nombres tan ridículos como Monster. Por favor, si finalmente renueva su cargo, haga todo lo que esté en su mano para darle un nombre decente a esa página.

Hasta hace poco había algo que funcionaba; si no perfectamente, bastante bien. Me refiero a los cursos de formación. Los había en todas las provincias y se distribuían entre diferentes sectores: mayores de 45, jóvenes, desempleados, ocupados, autónomos, con estudios, sin estudios, etc. No me duelen prendas: funcionaban. Lamentablemente, hace no mucho nos enteramos de que, claro, gente de su partido y de otras organizaciones estaban lucrándose con los fondos destinados a la educación. Ahora, señora Díaz, no hay cursos gestionados por la Junta. Si usted busca en la web de la Consejería correspondiente, se encontrará con una extraña división en dos epígrafes: previstos y convocados. Los primeros, dicen, son los que van a celebrarse en algún momento de aquí a la eternidad —no se pillan los dedos demasiado, no—; mientras, los segundos son los que ya tienen fecha de inicio. Así, los ciudadanos solamente podemos apuntarnos a aquellos cursos convocados y rezar para que algún día se convoquen los previstos.  Un poco complicado, ¿no cree? Quiero decir que, si no puedo apuntarme ni tengo forma de saber cuándo se va a celebrar un curso, ¿qué sentido tiene que aparezcan junto a los que realmente sí puedo optar por hacer?

Bien, pues esto, que a pesar de la corrupción funcionaba de manera más o menos correcta, ya no sirve para nada. Le recomiendo meterse en su propio sitio web y buscar cuántos cursos hay disponibles actualmente. O mejor, se lo ahorro: cero convocados, hay cero. Sea que esta lista pude repasarla muy rápido, me animé a ver cuántos estaban bajo el epígrafe de previstos. En la provincia de Sevilla, por ejemplo, hay más de un centenar. Un poco extrañado por este desequilibrio, el otro día llamé a la Consejería de Educación para preguntar. Mantuve una conversación con un funcionario que, ojalá, podría servirle como indicador de la transparencia en su gestión:

—¿Cuándo se convocan los cursos previstos?

—No lo sé, estate pendiente.

—Veo que, según filtre en la web, me aparecen muchísimos previstos y ninguno convocado.

—Sí, eso es así. Creo que hay uno convocado en Almería, pero ahora mismo no se está moviendo mucho este tema.

—¿Existe forma de informarme de cuándo van a comenzar?

—No. ¿Me dices tu DNI, por favor?

El funcionario me preguntó mis datos, presidenta, para al poco, enviarme un correo electrónico en el que me comunicaban que mi consulta sobre los filtros de la página web (sic.) de la Consejería había sido resuelta satisfactoriamente. ¡Olé por las estadísticas!

Dado que de veras quería estudiar, decidí llamar a una de las entidades que, según sus previsiones, iba a impartir distintos cursos que me resultaban atractivos. Concretamente, llamé a la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA):

—Mire, he visto en la web de la Junta que tienen previsto dar este curso. ¿Cuándo lo van a convocar?

—Nunca.

—¿Perdón?

—Sí, no vamos a impartir más cursos.

—Pero… Si aparece anunciado en la página web.

—Ya, no sé, eso no depende de nosotros. Yo le puedo decir que hemos dejado de organizar esos cursos, no los vamos a hacer más.

Me quedé a cuadros, señora. Su gobierno anuncia una formación y los encargados de impartirla aseguran que nunca será desarrollada.

Visto lo visto, me inscribí en un curso online que imparte la Universidad a Distancia (UNED). Me debe usted 600 euros.

Por otra parte, tenemos al servicio estatal. Soy consciente de que el SEPE depende del Estado, pero no estaría de más que, ya que algo manda usted, metiera mano en el asunto. Me refiero a que no es de recibo establecer que, para cobrar el subsidio devenido de sus propias cotizaciones, el ciudadano necesite renovar su demanda de empleo en una fecha determinada. Ya le he comentado más arriba acerca de la utilidad de esta demanda para encontrar un puesto de trabajo. La gente, aun desempleada, hace cosas, vive. Así, el que le escribe ha sido testigo de más de un caso en el que, por no ir a su día, una persona ha dejado de percibir el dinero durante un mes. Esto se aplica también sobre la prestación de los 400 euros, que es de subsistencia. Dígame, alguien que gana eso, 400 euros, ¿puede tener ahorros para pasar 30 días sin ingresos? Yo, Susana, creo que no.

Pero insisto, soy consciente de que esto no es de su competencia. La culpa es de Rajoy, ¿verdad? También, permítame indicarlo, de Zapatero, Aznar y González. Dicen que su relación con el Secretario General del PSOE no es buena y que podría usted postularse como candidata. De suceder, por favor téngalo en cuenta.

En definitiva, me gustaría exponerle una serie de medidas que podrían mejorar la situación de los desempleados. Espero que entienda que no pretendo nada más que ayudarle, pues representan ya casi un 35% de la población. ¡Imagínese que le otorgan su voto!

  1. Mejore la atención a los ciudadanos. Hemos visto que el número de parados en Andalucía es masivo. Ustedes han instaurado la cita previa, un buen mecanismo para evitar las colas; pero, ¿no sería mejor contratar a más funcionarios y volver a abrir por las tardes para que no tengamos que esperar semanas hasta ser atendidos? Han mandado las colas a los sofás de casa. Y eso no es una solución, oiga, más bien es ahorrarse una fea fotografía.
  2. Dé más dinero a los parados. Son innumerables los casos de familias que no pueden sobrevivir con la cuantía de los subsidios. Sería aconsejable, por tanto, que garanticen el derecho a vivir dignamente de todos los andaluces subiendo la cuantía que perciben, acondicionándola al contexto del afectado y no a sus cotizaciones. Fruto de la crisis y del desarrollo tecnológico, las diferencias entre pobres y ricos están acrecentándose año tras año. Se supone que es usted socialista, de esto tiene que haber leído algo sí o sí.
  3. No anuncie cursos que no se van a ejecutar. No anuncie cursos sin fecha de inicio. No permita que la gente robe el dinero destinado a los cursos. Promueva, en definitiva, que los desempleados puedan reciclar sus conocimientos a través de la existencia de formación real y no sólo de cara a las estadísticas. Muy bonita su página web, por cierto, ya soy todo un experto manejando los filtros de búsqueda. Cum laude.
  4. Modernice el Servicio Andaluz de Empleo para que, de una vez por todas, dé empleo. Entre usted y yo, si le ponemos un poquito de entusiasmo, le metemos una goleada a tipos que consideran Monster un nombre atractivo para anunciar ofertas de trabajo. Esa gente, seguro, no tendría nada que hacer.
  5. Cambie la filosofía en base a la cual los parados perciben la prestación. Ya hemos constatado la inutilidad de la Administración para encontrar un puesto de trabajo. No nos engañemos, la gente se apunta a su servicio por obligación, con el objetivo de percibir una cantidad mensual o, acaso, porque consiguen descuentos para hacer cursos en la UNED o similares, como es mi caso. Le recuerdo mis 600 euros. No puede ser que, por no renovar su demanda en el día que ustedes le señalan, un ciudadano quede desprotegido económicamente durante todo un mes. 30 días, presidenta. Debería usted establecer puentes de diálogo con el Gobierno central sea del color que sea para desarrollar una serie de políticas en las que los ciudadanos no seamos considerados tramposos ni sospechosos, con mecanismos de control más justos por parte de ambas administraciones y reconociendo a los desempleados la posibilidad de no renovar su, insisto, inútil demanda de empleo. Convierta este diálogo en hechos: promulgue y aplique una nueva ley. Hágalo para el 12 de mayo o pasará un mes sin cobrar.

Atentamente, me despido con la ilusión de haberle hecho reflexionar y con la ilusión de recibir noticias suyas un día de éstos.

Fdo. Neftalí Caballero

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4 Respuestas

  1. Noemí dice:

    Esto refleja la realidad de muchos jóvenes (y no tan jóvenes ya) de hoy día. Con ganas de luchar, de buscar un trabajo…cualquier trabajo digno, que pueda servirles parar cotizar en las arcas, para “tener algo con lo que ir tirando” hasta que cambien los vientos…
    También pongo mis esperanzas en que Susana escuche un ruego que, hoy lanzas tú, pero que se oye a diario por las calles de nuestra tierra. Del mismo modo, este ruego se puede extender a cualquier gobernante que acceda a la presidencia de la Junta…por si, después de 34 años (aprox.) de democracia andaluza, cambiase.

    • Neftalí dice:

      Hola Noemí, gracias por comentar. Yo creo que sí que escucha este tipo de cosas, sean mis inquietudes o las de otros. Diferente asunto es que le importe demasiado.

  2. Andrés dice:

    Muy buena Nef, a pesar de la importancia del contenido no he podido evitar reírme en ciertos momentos, buen trabajo.

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