Agencias de Calificación y Crisis Mundial

Agencias de Calificación y Crisis Mundial

Durante los últimos meses, las noticias sobre macroeconomía se suceden una tras otra en telediarios, periódicos y tertulias, todos los días escuchamos términos como la prima de riesgo, las agencias de calificación, los mercados, los tipos de interés, la deuda pública, participaciones, bonos y un largo etcétera. Y con la misma frecuencia nos perdemos entre esa maraña de términos. En esta artículo trato de acercaros a estos términos mientras hago una mirada crítica hacia las agencias de calificación y su impacto en la crisis económica mundial.

Empezaremos por la prima de riesgo, pues quizá sea el término que más se repita y del que menos conozcamos.

Los países para financiar sus gastos se ven obligados a buscar dinero entre inversores privados, cada nación emite deuda pública en forma de bonos que inversores privados tienen la posibilidad de comprar. Esto significa que cada país pide dinero prestado para ir financiando sus gastos que lo devolverán en un tiempo determinado, en función del tiempo que tarden en devolver ese dinero los intereses que tendrán que ofrecer a sus inversores serán mayores. Además cada país pagará más o menos intereses según la demanda que exista de sus bonos. Un país con una economía fuerte siempre tendrá más gente dispuesta a comprar su deuda (más demanda), pues el riesgo de perder la inversión es menor.

Teniendo esto cuenta la prima de riesgo sería la diferencia entre el interés que paga Alemania a sus inversores por el bono a 10 años y el interés que paga cualquier otro país por ese mismo bono de 10 años.

Pongo un ejemplo: Alemania paga un interés del 2% a sus inversores por el bono a 10 años y España (al tener menos demanda) paga un interés del 7%. En este caso la prima de riesgo de España sería (7-2) 5 o 500 puntos básicos, si Grecia tuviera que pagar ese bono al 9% su prima de riesgo sería (9-2) 700. Así de simple.

¿Qué supone esto?

Pues que Alemania por un millón de euros que le den hoy tendrá que pagar cada año 20.000€ de intereses a sus inversores y devolver el millón completo cuando pasen esos 10años, es decir tras los diez años habrían devuelto a sus inversores 1.200.000€, pero ¿qué pasa si España hace la misma operación? Pues que tendríamos que devolver a nuestros inversores 70.000€ anuales más el millón cuando pasen los diez años, haciendo un total de 1.700.000€.

¿Resultado? Que España por cada millón de euros que necesita (y necesitamos muchos) para su financiación le está costando 500.000€ más que a Alemania.

A estas alturas alguien puede estar preguntándose ¿y por qué se coge a Alemania como referente para calcular la prima de riesgo? Pues porque supuestamente Alemania es la economía más fuerte de Europa.

Ahora que ya sabemos qué es la prima de riesgo y cómo sube y baja en función de la diferencia con los tipos de interés alemanes, sería interesante plantearnos la siguiente pregunta.

¿Por qué se produce esa diferencia de tipos de interés?

Es en este momento donde entran en juego las llamadas agencias de calificación (más adelante nos adentraremos en ellas de un modo más profundo) básicamente estas agencias se dedican a poner nota a todos los valores que aparecen en el mercado (ya sean valores de empresas privadas o deuda pública) y esas calificaciones serán más altas cuanto menos riesgo exista de perder la inversión. En gran parte los inversores actuarán de un modo u otro en función de las notas que cada país reciba.

Imaginemos que recibimos una reducción en nuestra nota por parte de las agencias de calificación, los inversores al recibir esta noticia deciden dejar de comprar deuda española por el supuesto riesgo existente, entonces España al verse sin compradores se ve obligada a ofrecer su deuda a un tipo de interés mayor, al crecer el tipo de interés de España la diferencia con el tipo de interés alemán crece y la prima de riesgo aumenta.

Estos valores están variando constantemente por eso escuchamos tantas noticias referentes a la prima de riesgo que un día está en 450, cuatro días más tarde está en 600 luego baja a 530 y así…

La respuesta a la anterior pregunta nos lleva hacia nuevos interrogantes, hemos visto que las agencias de calificación con sus “ratings” tienen una importancia sustancial a la hora de que varíen los tipos de interés, pero ¿Qué son estas agencias? ¿Quién manda en ellas? ¿Cómo han alcanzado el poder de influir de tal modo en la decisión de los inversores?.

Sólo existen tres agencias de calificación (seguro que os suenan sus nombres) Standar & Poor’s, Moody’s y Fitch las dos primeras son estadounidenses y la tercera es europea, como dije más arriba, se encargan de poner nota a todos los valores que se negocian en los mercados y en función de estas notas los inversores son más o menos receptivos a dicha inversión.

Los nombres de estas empresas empezaron a sonar en 2008 con la quiebra de uno de los bancos financieros más importantes de EEUU “Lehman Brothers” (inicio de la crisis) por aquel entonces las agencias de calificación otorgaron a este banco una calificación AAA (triple A) la máxima, era la calificación más alta que podía tener un banco y sin embargo 24 horas más tarde Lehman Brothers declaraba su banca rota.

La bancarrota de Lehman Brothers arrastró consigo a la quiebra a otras empresas con calificaciones triple A. Algo empezaba a oler mal entre las agencias de calificación. Mes y medio más tarde los bancos más importantes de Islandia (también calificados con triple A) entraron en bancarrota y llevaron el país a la quiebra.

Error tras error las agencias de calificación forjaron los inicios de la crisis económica mundial, que tanto beneficia a la grandes fortunas, a El Gran Capital.

Quizá aquí es donde nos podemos preguntar ¿por qué estas agencias de calificación tienen tanto poder sobre la decisión de los inversores? Para cuya respuesta nos debemos remontar un poco en los hechos.

Estas agencias nacieron como unas entidades “rigurosas” y “objetivas” las personas que compran y venden títulos (denominados agentes) con frecuencia no disponen de la información suficiente para conocer el grado de fiabilidad que tienen todas la empresas y países y esa necesidad de información pareció quedar cubierta con las agencias de calificación, que al ser “rigurosas” y “objetivas” nunca se moverían por intereses.

De este modo las agencias de calificación fueron adquiriendo poder, pronto los grupos inversores más conservadores escribieron en sus estatutos que sólo podrían invertir en fondos calificados con Triple A. Las agencias de calificación estaban de celebración, cada vez se veían con más poder, eran el referente para los inversores y por fin podrían mover a su antojo los hilos de la economía, fue entonces cuando empezaron a llegar esos errores.

Es obvio que las agencias de calificación a pesar de nacer como unas entidades “objetivas” y “rigurosas” tienen un dueño, casualmente los dueños de estas agencias forman parte de las fortunas más grandes del planeta, creo que sería de necios no pensar que con una frecuencia excesiva los ratings de estas agencias irán en beneficio de los intereses de las grandes fortunas.

Según Enrique Gil Calvo el 93% de las calificaciones triple A que estas agencias hicieron  correspondían a la basura crediticia, es decir 93 de cada 100 veces pudieron estar equivocadas dichas calificaciones.

En mi opinión, las agencias de calificación son en primera instancia los creadores de la crisis, puesto que con sus falseadas calificaciones ayudaron a los bancos a esconder los riesgos de las inversiones que estos promocionaban. Estas agencias ahora se encargan de calificar la deuda pública (la de España, la de Grecia…) teniendo en cuenta el hecho de que la deuda Alemana es la mejor valorada aun siendo el doble de la de España y la más grande de Europa  y sumando que es en Alemania donde se está comprando principalmente la deuda Griega (inversión más arriesgada)  ALGO me hace pensar que están manejando a su antojo las calificaciones de la deuda pública y que por tanto alguien está haciendo un negocio inmenso con la crisis.

A todo ello hay que sumar las acciones de EEUU, dirigidas presumiblemente a desestabilizar el euro, con el objetivo final de hacerlo desaparecer y los actos de Alemania que está aprovechando todo este revuelo para afincarse definitivamente como primera potencia europea. Mientras tanto ¿qué pinta España en todo esto? Pues nada, es una pieza más, sacrificada en el tablero de ajedrez donde se está disputando la batalla de la crisis mundial, la batalla entre el dólar y el euro.

Salud.

Andrés Vella

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