24-M: Dos muertos y un destino

El 24-M llegó y no dejó indiferente a nadie. Como de costumbre cuando se celebran procesos electorales, muy pocos partidos admiten el fracaso o un mal resultado. Todos los esfuerzos se centran en una lectura parcial y sesgada de los datos: “¡Las estadísticas, Daimiel, son impepinables!” diría el bueno de Andrés Montes. Pero lo cierto es que no todos los partidos pueden ganar unas elecciones, por mucho que se rompan la cabeza a la hora de presentar cómo las estadísticas demuestran su éxito.

Tras las elecciones autonómicas y municipales y haciendo una lectura general de los resultados podemos decir que ha habido dos grandes derrotados, el PP y el bipartidismo.

Durante la noche de las elecciones y la mañana del día siguiente hemos podido comprobar cómo el discurso del Partido Popular ha sido señalar que aún son la fuerza más votada, que son el partido preferido de la mayoría de españoles, sin embargo han perdido 2.500.000 de votos. Ése es el número de personas que han dejado de confiar en ellos, tras una gestión de gobierno que ha tenido un coste enorme para el pueblo llano.

El PP en cuatro años ha pasado de tener casi 400 escaños (398, haciendo la suma de las diferentes comunidades autónomas que han participado en estas elecciones) a tener menos de 300 (296), es decir han perdido un 25% de los escaños que poseían y todo indica que la tendencia sigue siendo a la baja.

Así, pues: ¿Se puede realmente mantener un discurso como el que está manteniendo el PP sin ruborizarse cuando 2.500.000 personas han dejado de confiar en ellos?

Yo pienso que no, que tras unos resultados así, sería el momento de hacer autocrítica, de asumir el estrepitoso fracaso en la gestión política de Mariano Rajoy y de todo su equipo y de presentar una dimisión en bloque.

Esto no pasará, pero tranquilos, es el comienzo del fin. Dos millones quinientas mil personas han despertado aunque, creedme, serán muchos más de aquí a noviembre, más aún si los casos de corrupción política no cesan.

El guantazo que se ha llevado el PP es evidente, ha perdido todas sus mayorías y le será muy difícil, por no decir imposible gobernar en la mayoría de comunidades autónomas donde antes lo hacía. Cifuentes parece haber salvado in extremis el gobierno de la comunidad autónoma de Madrid, no obstante en Madrid como en la mayoría de las demás comunidades todo queda a la espera de posibles pactos entre las diferentes fuerzas políticas.

El PSOE de Pedro Sánchez por su parte se mostraba alegre y exultante. Tras la victoria en las Andaluzas, recupera Extremadura y podría llegar a gobernar en Castilla La Mancha de Cospedal y en la Comunidad Valenciana, donde Alberto Fabra no ha podido superar los escándalos de corrupción que se multiplican como células cancerígenas.

Casi nadie duda del éxito del PSOE en estas elecciones, pero los datos indican que sus resultados han sido aún peores que los que tuvieron en 2011, los cuales fueron tachados como unos de los peores de su historia.

El PSOE se ha aprovechado del completo hundimiento del PP para “vender” que sus resultados han sido todo un éxito. Nada más lejos de la realidad, vayamos por partes:

700.000 personas han dejado de votarles, y tan sólo han obtenido 225 escaños frente a los 290 que consiguieron en el año 2011.

Entonces planteo una nueva pregunta: ¿Se puede catalogar como éxito unas elecciones donde 700.000 personas han dejado de votarte y donde has conseguido 65 escaños menos de los que conseguiste cuatro años antes, que para más inri fueron tachados como los peores resultados de toda la historia del PSOE?

Rotundo No

Este gráfico muestra el final del bipartidsimo en España.

Este gráfico muestra el final del bipartidsimo en España.

Si el PP ha sido derrotado y el PSOE ha obtenido peores resultados en número de votos y escaños que los que consiguió en 2011, ¿quién ha ganado?

EL CAMBIO

Sí, el cambio es la gran victoria de estas elecciones. EL CAMBIO es el destino al que nos dirigimos irremediablemente. Ya sea un cambio de derechas, representado por Ciudadanos, los cuales han obtenido peores resultados de los que las encuestas auguraban o un cambio de izquierdas, representado más que por Podemos por las candidaturas de unión popular, que tras estas elecciones se reivindican como la gran posibilidad del cambio progresista.

Como decía, Ciudadanos, pese a los buenos resultados obtenidos (impensables tan sólo hace un par de meses), no han conseguido ser llave de tantos gobiernos como se esperaba, por lo que su aumento de votos y escaños no se puede catalogar como un rotundo éxito, aunque sí como un muy buen resultado para una formación que apenas medio año atrás era completamente desconocida.

Por otro lado, la izquierda, representada por Izquierna Unida, Podemos y una multitud de candidaturas de unión popular, puede hacer varias lecturas.

La más clara de ellas es la de la unión hace la fuerza, y es que las candidaturas de unión popular, tanto en las autonómicas como en las municipales, han obtenido los mejores resultados, dando lugar en algunas comunidades y provincias a rotundas sorpresas como las encabezadas por Carmena y Colau en las alcaldías de Madrid y Barcelona o las de Cádiz y Valencia, donde Compromís y Por Cádiz Si Se Puede quedan en disposición (a través de un pacto) de robar dos de los feudos más tradicionales del Partido Popular.

Estas elecciones autonómicas y municipales pasarán a la historia como aquellas que cambiaron el mapa político de España.

Por un lado, terminan con la tiranía maquiavélica del Partido Popular y siguen marcando una tendencia descendiente en el apoyo al PSOE, a pesar de que estos hayan recuperado algunas comunidades.

Por el otro, se confirma el aumento de partidos que abogan por formas de políticas alternativas (ya sean más o menos progresistas), entre los que destacan Podemos, Ciudadanos y sobre todo las candidaturas de unión popular, que sin duda marcan a la izquierda (sobre todo a la tradicional, siempre fragmentada y enfrentada al estilo Frente Popular de Judea y Frente Judaico Popular) cuál es el camino que hay que seguir para llegar al poder.

De este modo, podemos señalar que hay dos claros perdedores en estas elecciones: el PP, que deja de ser el cacique del país y el bipartidismo, que tiene sus horas contadas en España; no digo el PSOE, porque pese al empeoramiento de sus resultados respecto a 2011, los de 2015 van a permitirle, paradójicamente, recuperar algunos gobiernos que habían perdido.

Mientras que el gran triunfador no es otro que el cambio, al cual nos dirigimos irremediablemente y que sin duda alcanzaremos el próximo noviembre si todos los agentes del cambio deciden unirse y formar una candidatura de unión popular.

Salud.

Andrés Vella

También te podría gustar...

Deja un comentario